1 jun 2015

Bienvenido a Huérfanos / Welcome to Orphans


(find English translation below)

(Se me ha ocurrido que tal vez nunca hayas oído hablar de un cómic llamado Huérfanos ni de sus autores. Si éste es el caso, este artículo es para ti. Pero como quedaba feo hablar tan bien sobre nuestro propio cómic, he probado a imaginar cómo sería esta presentación si nos la escribiera un autor famoso.  Como Neil Gaiman, George R.R. Martin, Terry Pratchett… o Charles Dickens. Dickens era un experto en huérfanos, y estamos seguros de que le habría encantado nuestro cómic. Y que esto es exactamente lo que habría escrito.)


Imagina que estás en una tienda de cómics, convención friki o similar, y se te acercan dos tipos, diciéndote: “queremos que leas nuestro cómic”. Suponiendo que no salieras huyendo, seguramente te harías varias preguntas: ¿quiénes son estos tíos? ¿de qué cómic me están hablando? ¿y qué les hace pensar que me interesa?

Pues esos tipos son Enric Pujadas, escritor y guionista, y M.A. Garcías, dibujante, ambos de Mallorca, y ambos creadores de un cómic de fantasía llamado Huérfanos, que cuenta la historia de varios jóvenes con poderes sobrenaturales...

Y ahí es donde seguramente perderías el interés. Otro par de frikis haciendo estúpidos cómics de superhéroes. ¿Por qué se supone que debería importarte?

Pues porque nunca has leído un cómic como éste. Porque no creo que exista otro cómic como éste.

Sé lo que estás pensando. “Es lo que dicen todos.” Pero si me puedes prestar atención unos minutos, te explicaré por qué.

Huérfanos no es un cómic de superhéroes en absoluto. O de héroes de ningún tipo. Se trata de los personajes menos heroicos que puedas imaginar, a los que les pasan cosas extraordinarias, en un entorno completamente cotidiano.

¿Y quiénes son esos personajes?, te preguntarás. Pues tenemos a un friki esquizofrénico y su mascota imaginaria, una adolescente pija que tiene pesadillas con gente muerta, una hippie con alucinaciones y delirios de grandeza, un gótico delincuente con problemas de adicción, y un pirado que acabó en un manicomio tras probar los psicotrópicos. Y sin olvidarnos del líder y mentor de este grupo, un señor mayor que viste de negro y que invita a adolescentes con problemas a vivir en su casa - algo muy turbio por más que intentes justificarlo.

(vale, puede que esté un poco simplificado, pero es que no queremos hacer spoilers)

Estos no son en absoluto tus clásicos héroes de acción. Sus habilidades extraordinarias no les sirven para combatir el crimen. Ni para casi nada, en general. Hacen sus vidas más interesantes, sí, pero sobre todo más complicadas.

Pero es que éste no es un cómic de acción y aventura, sino de terror. Las vivencias de sus personajes transitan el territorio de lo oscuro, el miedo, el sufrimiento y la locura. Pero sobre todo, se trata de historias sobre el lado más humano del miedo, sobre el horror cotidiano. Sus páginas están trufadas de violencia, muerte, violaciones y traumas diversos. No, no es una lectura agradable. Resulta más bien malsana, inquietante y enfermiza.

En resumen: te están recomendando un cómic hecho por dos aficionados, protagonizado por jóvenes atormentados, que no tiene acción, ni es divertido, y además te va a dar mal rollo. ¿Y encima tienes que pagar por él?

Oh, no. Eso es lo mejor. No tienes que pagar por él ni un euro, puedes leerlo completamente gratis en internet.

¿Gratis, por internet? O sea, ¿es tan malo que ni siquiera pueden publicarlo de verdad? ¿y se supone que tienes que perder el tiempo leyéndolo?

(Charles Dickens ha sido un poco duro con nosotros, por favor sigue leyendo, creemos que aún podemos arreglarlo)

Lo que hace a Huérfanos diferente de casi cualquier otro cómic es su apuesta radical por una fórmula completamente distinta de narración. Sus primeros cinco episodios se dedican a presentar, uno por uno, a cada uno de los personajes. Los cinco relatos están narrados en su mayoría mirando al pasado, en forma de sendos flashbacks, cada uno de ellos un relato en sí mismo, pero todos ellos conectados por un arco argumental que al final de este primer ciclo apenas empieza a vislumbrarse.

Hace falta valor, y creer mucho en tus personajes, para dedicar tanto espacio a contar su historia sin ni siquiera empezar su relato como grupo. Pero Enric y M.A. se lían la manta a la cabeza, y con esa visceralidad que sólo pueden permitirse los creadores independientes, dedican sus primeras 114 páginas tan sólo a ponernos en antecedentes.

Pero si el formato elegido para introducir a los personajes ya resulta insólito, la ambientación donde transcurren sus peripecias lo es incluso más. Decididos a situar su historia en el entorno más real y cotidiano posible, lejos de una típica ambientación gótica o fantástica propia del género, los autores sitúan la acción en su propia tierra, la isla de Mallorca. Un lugar famoso en el mundo por sus playas, su clima y sus atractivos turísticos, pero no por su encanto mágico y terrorífico.

Y sin embargo, para cuando hemos acabado de leerlo, la propia isla termina siendo un personaje más, con su propia historia fantástica entroncada con la de los protagonistas, narrada en el quinto episodio en forma de un relato histórico-mítico, que vuelve a romper con los esquemas del género.

Huérfanos termina siendo una obra a contracorriente de todas las tendencias y géneros. Incluso su historia ha quedado anclada en el tiempo en el año 2002, en el que empezó a publicarse en papel como fanzine. Porque hemos de recordar que éste no es un producto comercial, sino un proyecto personal de sus autores, con el que no obtienen ningún beneficio, más allá de la satisfacción de ver a sus personajes cobrar vida, y compartirlo con sus lectores.

Porque por encima de cualquier consideración, aunque no sea la más edificante de las lecturas, se trata de un trabajo hecho con un cariño a veces difícil de encontrar en trabajos profesionales. Hecho sin plazos de entrega, sin directrices editoriales, y sin seguir ninguna regla, excepto las que los autores se imponen.

Y por eso creo que tienes que leer Huérfanos. Porque a pesar de todo lo dicho, no se puede explicar este cómic sin leerlo. Y si al terminar los cinco capítulos publicados hasta ahora no estás al menos un poco interesado en saber más sobre estos personajes, y en cómo continúa su historia, entonces este cómic no es para ti.

Pero si has encontrado en este cómic algo que no habías visto hasta ahora, entonces ya eres uno de nosotros. Bienvenido a la Mallorca mítica, fantástica y terrorífica de Enric Pujadas y M.A. Garcías. Bienvenido al terror de lo cotidiano. Bienvenido a Huérfanos.

Charles Dickens (1812-1870)

Huérfanos (2002-) es un cómic de fantasía y horror ambientado en Mallorca y protagonizado por jóvenes con poderes sobrenaturales. Puedes leerlo gratuitamente como webcomic en español (dreamers.com/huerfanos) y en inglés (huerfanos.webcomic.ws). Los cinco primeros capítulos se han editado en junio de 2015 en un volumen recopilatorio, que puedes conseguir a través de Lulu.com, en Gotham Comics de Palma de Mallorca, o directamente a los autores: huerfanos@hotmail.com


Enric Pujadas (Barcelona, 1976) empezó a escribir cuentos con 8 años animado por la lectura de La Historia Interminable, y desde entonces no ha parado de contar historias. Como aficionado, es autor de incontables historias para cómics y juegos de rol, entre ellas su relato de terror Un lugar sensato en un mundo sensato (1996, publicado en el fanzine The Elitist), el cómic Lunáticos (2001) ilustrado por Anna M. Vives, y buena parte del proyecto Finniamar, una ambientación de fantasía. En 2014 publicó su primer libro de aventuras, Historia de dos pingüínos (Tyrannosaurus Books), ilustrado por Gonzalo Asencio. Es co-creador y guionista de Huérfanos desde 2002. Vive en Sa Coma (Mallorca) con su mujer y su hija.

M.A. Garcías (Palma de Mallorca, 1975) lleva dibujando cómics desde los 8 años. Aunque se gana la vida como programador de videojuegos, dedica su tiempo libre a escribir blogs, dar discursos y su gran pasión, contar historias, mucho mejor si es con dibujos. Dibujante  autodidacta, ha hecho de todo como autor y editor amateur. Fue miembro del colectivo The Elitist y editor del fanzine homónimo (1996), dibujante del cómic de aventuras La cancion de la lluvia (1995) con guión de Jaume Albertí, autor completo de una novela gráfica de crimen y misterio, Una piscina de mierda en el infierno (Lulu.com, Comixology, 2013). Es dibujante y co-creador de Huérfanos desde 2002. Vive en el barrio de Gracia de Barcelona con su mujer.

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(It just occurred to me that perhaps you've never heard of a comic called Orphans or its authors. If this is the case, this article is for you. But it felt wrong to write nice things about our own comic book, so I tried to imagine how would this presentation be if it was written by a famous author. Such as Neil Gaiman, George R.R. Martin, Terry Pratchett -- or Charles Dickens. Dickens was an expert in orphans, and we are sure he would have loved our comic. And this is exactly what he would've written.)



Picture yourself in a comic book store, geek convention or similar setting, where two guys approach you, saying: "we want you to read our comic book". Assuming you wouldn't run off, you'd probably have several questions: Who are these guys? What comic book are they talking about? What makes you think I care?

Well, those guys are writer Enric Pujadas and artist M.A. Garcias, both from Mallorca (Spain), both creators of a fantasy comic book called Orphans, which tells the story of a group of young people with supernatural powers...

And that's where you'd probably lose interest. Another couple of geeks doing stupid superhero comics. Why am I supposed to care?

Because you've never read a comic book like this. Because I don't think there's another comic book like this.

I know what you're thinking. "It's what everyone says." But if you can pay attention for a minute, I'll explain why.

Orphans is not a comic book about superheroes. Or any kind heroes for that matter. It's about the less heroic characters you can imagine, only with extraordinary things happening to them, in a completely mundane environment.

And who are these characters?, you may ask. Well we have a schizophrenic geek and his imaginary pet, a teenage posh girl having nightmares about dead people, a hippie with hallucinations and delusions of grandeur, a goth criminal with addiction issues, and a nutcase who ended up in a mental institution after taking psychotropics. Not to forget the leader and mentor of this group, an elderly man in black clothes who invites troubled teens to live with him - a creepy thing, no matter how you try and justify it.

(OK, we may have simplified it a bit, but we don't want to make any spoilers)

These are certainly not your classic action heroes. They can't use their extraordinary abilities to fight crime. Or pretty much anything. Their powers make their lives more interesting, yes, but also more complicated.

Because this is not an action/adventure comic book, but a horror one. The experiences of these characters fall into the territory of darkness, fear, suffering and madness. But mostly, it's about the human side of fear, about the daily horror. Its pages are filled with violence, death, rape and various traumas. No, it's not a pleasant reading. It is rather unhealthy, disturbing and sickening.

In short, you're being recommended a comic book made by two fans, starring tormented young people, which features no action, no fun, and it will give you the creeps. And on top of that you have to pay for it?

Oh, no. That's the best thing. You don't have to pay a dime for it, you can read it completely free on the internet.

What, online? I mean, is it so bad they can't even publish it for real? And I'm supposed to waste my time reading it?

(Charles Dickens was a little hard on us, please read on, we believe we can still fix it)

What makes Orphans different from almost any other comic is its radical commitment to a completely different narrative formula. Its first five episodes are entirely used to introduce, one by one, each of the characters. The five stories are narrated mostly looking back, each in the form of a flashback, each a story in itself, but all linked together at the end of this first cycle by an arc that it's only beginning to take shape.

It takes courage, and a lot of faith in your characters, to devote so much space to tell their individual stories, without even beginning to tell their story as a group. But Enric and M.A. take the plunge, and with an attitude that only independent creators can afford, spend their first 114 pages just to bring you up to date.

If the format chosen to introduce the characters may be unusual, the setting of their adventures even more so. Determined to put his story in the most real and everyday environment possible, far from the average Gothic or fantastic atmosphere of the genre, the authors place the action in their own homeland, the island of Mallorca. A world famous place for its beaches, its climate and its tourist attractions, but not for its magical and terrifying charm.

And yet, by the time we finish reading it, the island itself ends up being a character with its own fantastic story bound to that of the characters, narrated in the fifth chapter as a historical / mythical tale, which again breaks with the archetypes of genre.

Orphans ends up being a work that doesn't fit any trend or genre. Even its history has been anchored in time in 2002, which began publication in paper as a fanzine. Because keep in mind that this is not a commercial product, but a personal project of its authors, who don't make any profit from it, beyond the satisfaction of seeing their characters come to life, and share it with their readers.

Because above any consideration, although not the most edifying of readings, it's a labor of a love sometimes hard to find in professional comic book work. Made with no deadlines, no editorial guidelines, and following no rules, except the ones imposed by the authors upon themselves.

And so I think you have to read Orphans. Because despite all that's been said, you can not explain this comic without reading it. And if, at the end of the five chapters published until now, you are not in the least bit interested in knowing more about these characters, and how the story continues, then this comic book is not for you.

But if you found on this comic book something you had never seen before, then you're already one of us. Welcome to the mythical, fantastic and terrifying island of Mallorca created by Enric Pujadas and M.A. Garcias. Welcome to the horror of everyday life. Welcome to Orphans.

Charles Dickens (1812-1870)

Orphans (2002) is a horror/fantasy comic book set in Mallorca, Spain, starring a group of young people with supernatural abilities. You can read it for free as a webcomic in Spanish (dreamers.com/huerfanos) and English (huerfanos.webcomic.ws). The first five chapters have been published in June 2015 as a trade paperback, that you can order through Lulu.com, Gotham Comics in Palma de Mallorca, or directly to the authors: huerfanos@hotmail.com



Enric Pujadas (Barcelona, 1976) began to write stories at 8, encouraged by reading The Neverending Story, and since then he hasn't stopped telling stories. As an amateur, he is the author of countless stories in comic books and role-playing games, including his horror story A sane place in a sane world (1996, published in the fanzine The Elitist), comic-book Lunatics (2001) illustrated by Anna M. Vives, and much of the Finniamar project, a role-playing fantasy setting. In 2014 he published his first adventure book, Historia de dos pingüínos (A Tale of Two Penguins, Tyrannosaurus Books), illustrated by Gonzalo Asencio. He is co-creator and writer of Orphans since 2002. He lives in Sa Coma (Mallorca) with his wife and daughter.

M.A. Garcias (Palma de Mallorca, 1975) has been drawing comics since age 8. Although he makes a living as a game programmer, he spends his free time writing blogs, public speaking and his passion, storytelling, especially with pictures. Self-taught cartoonist, he has done everything as an amateur author and editor. He was a member of the group The Elitist and editor of the homonymous fanzine (1996), artist in fantasy/adventure comic book The Rain Song (1995) written by Jaume Albertí, full author of a murder/mystery graphic novel, A Pool of Shit in Hell (Lulu.com, Comixology, 2013). He's the artist and co-creator of Orphans since 2002. He lives in the Gracia district of Barcelona with his wife.

20 may 2015

Huérfanos 5

Grandes bolas de fuego

Guión: Enric Pujadas - Dibujos: M.A. Garcías



El proceso de creación de este quinto número de Huérfanos empezó igual que el de los cuatro anteriores. Enric y yo nos reunimos para poner nuestras ideas en común, reuniones que solían incluir cierta cantidad de cafeína. Luego Enric se dedicó a desarrollar la historia que ya había empezado a formarse en su cabeza, según una lógica que sigo sin comprender, a pesar de los 20 años de amistad y colaboración que me unen con el interfecto. Finalmente un guión ya paginado llegaba por entregas a mi buzón electrónico, con descripciones más o menos precisas de cada escena, aunque dejando mucho espacio para mi propia interpretación de los eventos. Sobre este guión yo elaboraba un primer borrador visual (un storyboard, si me permitís el anglicismo) para comprobar que la narrativa de la historia funcionaba bien visualmente. Luego añadiría unos rótulos provisionales encima de los bocetos, para tener una idea de la proporción entre texto e imagen, y hacernos a la idea de cuánto ocupan en cada página los habitualmente densos textos de Enric. Una vez llegados a este punto, y con una idea clara y común de a dónde queríamos llegar, yo empezaría a trabajar en los lápices, y de forma más o menos simultánea en los acabados a tinta, según una lógica basada en la alineación de los astros de cada día en particular. Y así, una página tras otra, llegamos a tener un número terminado, lo mandamos a imprimir y fotocopiar, y se lo vendíamos en mano a nuestros escasos lectores, en su mayoría amigos, familiares y otros entes cercanos a nuestro círculo de confianza.

Pero Huérfanos 5 no ha sido un número más de este proyecto que empezamos en 2001. Esta vez, todo ha sido diferente.

Para empezar, por primera vez nuestras reuniones no han sido en persona. Este ha sido mi primer número de Huérfanos completo desde que me mudé a Barcelona en 2008, y por eso, la mayor parte de nuestra comunicación ha sido por vía electrónica. Lejos de ser un problema, la comunicación digital nos ha permitido compartir tanto materiales de referencia como el progreso del producto con mucha agilidad.

Además, si algo caracteriza la historia de este número es el importante peso de su relato histórico, una recreación minuciosa de varios episodios de la conquista romana de Mallorca. Como apunta en su columna de presentación, y como queda en evidencia en el cómic, Enric se ha aficionado en los últimos años a la novela histórica, y los hechos de la campaña de conquista y la resistencia de los mallorquines, de por sí una historia apasionante, ha resultado ser no solo una inspiración para el guión, sino uno de los pilares del cada vez más intrincado trasfondo mágico-histórico de la serie.

Y eso sin mencionar el reto que ha resultado para mí ilustrar estos episodios históricos con el detalle y respeto que merecían. Esta ha sido la primera vez en mi carrera de dibujante en la que me he enfrentado a una ambientación de época con referencias reales. Aunque en La Canción de la lluvia (1995) tuve que recrear un entorno medieval, se trataba de un entorno de fantasía que nadie iba a cuestionar. Narrar en imágenes episodios que para los que crecimos en Mallorca son parte de nuestro educación, representaba otra clase completamente diferente de desafío, ya que sabía que gente mucho más versada que yo en historia sería mucho más crítica con detalles que podrían parecer menores. No tengo ninguna duda de que he cometido toda clase de errores en este aspecto, pero me siento muy orgulloso de haber logrado llevar a mi terreno toda la épica que el guión de Enric pedía a gritos.

Además del reto narrativo, este nuevo Huérfanos es mi primer cómic tras la publicación en 2013 de mi (voluminosa) novela gráfica "Una piscina de mierda en el infierno", con la que sabía que me había un elevado estándar de autoexigencia. Aunque las limitaciones que Enric yo nos autoimpusimos con Huérfanos (respetando el formato comic book de 22 páginas) me quitaban de encima mucha de la presión con la que realicé mi obra magna, quería que todos aquellos amigos lectores que conocieron mi obra a través de mi anterior trabajo, pudieran apreciar mi estilo, más natural y cotidiado, de narrar una historia como la de Huérfanos, que con todos sus elementos inquietantes, está muy alejada de la oscuridad, sordidez y (seguramente un poco forzada) seriedad con la que hice "una piscina..."

Y por supuesto, como ya expliqué ampliamente, este ha sido mi primer cómic entintado digitalmente, lo cual ha cambiado mi flujo de trabajo dramáticamente y me ha permitido explorar recursos de estilo y formas de trabajar que jamás imaginé, seguramente por prudencia y comodidad. Manga Studio me ha abierto las puertas a un mundo de posibilidades que tengo intención de explorar a fondo en mis próximos proyectos, sean los próximos Huérfanos o cualesquier otros (de los que ya hablaré en su momento).

Pero no puedo dejar de apuntar el hito más importante que hemos alcanzado con este cómic, y es que desde el principio sabíamos que las estadísticas jugaban en contra nuestra para llegar a mantener este proyecto vivo durante tantos años, hasta llegar a la cifra mágica de los cinco números, que según nos contaron en su momento es la que marca la frontera entre un proyecto amateur y una obra sólida. Y no solo hemos logrado llegar hasta este número 5, sino que lo hemos hecho en el mejor momento de nuestras vidas. Hace tan solo unos meses que Enric publicó su primer libro de aventuras, Historia de dos pingüinos (brillantemente ilustrado por el genial Gonzalo Asencio, que me da cien patadas en su capacidad de visualizar las locas y geniales ideas de Enric), con lo cual Enric ya no es un aspirante prometedor, sino un autor publicado con las cualidades para llevar a cabo obras cada vez de mayor calidad. Si de algo me siento orgulloso, es de haber sido parte de su trayectoria como autor, y espero seguir teniendo ocasión de colaborar con él. En los próximo Huérfanos, y en lo que se tercie. Y es por todo esto que Huérfanos 5 es un hito histórico en nuestro curriculum como creadores.

Y por todo ello, queremos compartir con nuestro público nuestra satisfacción por haber alcanzado esta meta que tan pocos proyecto alcanzan (me refiero claro a fanzines, webcomics y otras publicaciones no profesionales). El próximo mes de junio se publica el primer volumen recopilatorio de Huérfanos en una edición especial, remasterizada y llena de extras, de la que os hablaré en su momento.

http://issuu.com/magarcias/docs/huerfanos5Para los que no podáis esperar unas pocas semanas, os dejo con este número 5, con el que espero que disfrutéis del siguiente episodio de la historia de nuestros increíbles personajes (que está mal que lo diga yo, pero me encantan), y de la fascinante Historia (con mayúsculas) que tuvo lugar en las costas y tierras de nuestra querida isla de Mallorca hace más de 2000 años. Y que esperamos que de mano de los textos de Enric y de mis dibujos, os resulte tan apasionante como a nosotros.

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5 abr 2015

El dilema del artista / The artist’s dilemma

(English version below)

¿Por qué lo haces?

Cuántas veces me habrán hecho esa pregunta durante años. Cada vez que le cuento a alguien que dibujo cómics, la reacción es la misma: “qué guay, como me gustaría ganarme la vida haciendo algo así.” Entonces tengo que aclarar que en realidad este no es mi trabajo, que yo me gano la vida como programador. Luego me preguntan “Pero los vendes, ¿verdad? Vaya, que ganas dinero con esto”. Y entonces tengo que responder que no, que en su mayoría mis cómics los cuelgo en internet para que la gente los lea. Gratis.

Y entonces es cuando viene la pregunta.

¿Y por qué lo haces?

Acabo de terminar el número 5 de Huérfanos, en el que empecé a trabajar con mi guionista y amigo Enric Pujadas hace ya más de dos años. Además de todo el proceso de diseño y documentación previos, empecé el trabajo a lápiz a finales de 2013, y la tinta digital unos meses más tarde. Han sido muchas horas en la mesa de dibujo o delante de la pantalla del ordenador, y la única recompensa a nuestros esfuerzos eran unos pocos “me gusta” o comentarios en mi página de facebook, y unas pobres estadísticas de visitas en la edición como webcomic de Huérfanos en inglés.

Básicamente, no nos lee ni el Tato.

Y de ganar dinero con esto, ya ni hablamos.

Entonces, yo también me hago la misma pregunta, “¿por qué lo hago?”

La primera respuesta que me viene a la cabeza es que quiero saber cómo continúa. Tengo un trato con Enric, mi guionista: él no me cuenta nada sobre el siguiente número hasta que el actual está terminado. De esta manera, siempre tengo una motivación para seguir dibujando, y es que yo también quiero saber cómo sigue la historia.

Otra buena razón para hacer este cómic, es acumular experiencia y habilidad. Es cierto que nuestros cómics no están teniendo lo que se dice una repercusión masiva, pero nos los tomamos tan en serio como si tuvieran millones de lectores. Esto me permite practicar y mejorar mi técnica, mis dibujos son cada vez mejores, y el tener más de 110 páginas acumuladas de historia, dice mucho de nuestro compromiso para que un día estemos en condiciones de que nuestros cómics se publiquen, y de que tengan éxito. Tienen pocas posibilidades de ello, pero si no hago el esfuerzo, no tienen ninguna.

Pero por supuesto, todo esto son excusas. La razón fundamental por la que hago este cómic es porque me encanta. Me encantan la historia y los personajes, y se podría pensar que es porque lo dibujo yo, pero es justo al revés: lo dibujo porque me entusiasman. Me gustan tanto, que tengo que invertir al menos el equivalente a 300 horas-hombre de trabajo no remunerado para completar un solo número, y que todo el mundo pueda disfrutar de la historia y los personajes tanto como yo. Es así de bueno.

Recientemente he estado siguiendo a varios artistas de cómic a través de las redes, y todos se quejan, con cierta amargura, del poco tiempo de que disponen para trabajar en sus proyectos personales, y del escaso éxito y repercusión de estos proyectos. Por eso siguen trabajando por encargo, para ganarse la vida aunque no tengan el alma en ello. Vaya, igual que yo, solo que yo ni siquiera dibujo por dinero.

Estoy seguro de que mucha gente que me lee tiene algún tipo de inquietud creativa: escribir, tocar un instrumento, actuar, pintar, contar historias, bailar, hacer discursos o lo que sea. Cualquier actividad que requiera de tiempo, inversión y esfuerzo, pero que lo haces porque te encanta. No tienes que pensar en ello, ni obligarte, simplemente es parte de ti.

Todos tienen las mismas dudas, y todos se hacen la misma pregunta ¿Por qué demonios estoy haciendo esto?

Y su razón para dedicar tiempo y esfuerzo en una actividad creativa sin remunerar, es la misma por la que yo he invertido tanto tiempo haciendo estos comics, durante más de 12 años, y por la que lo seguiré haciendo mientras pueda.

Y es que se trata de historias que nadie más puede contar. Solamente Enric y yo tenemos los conocimientos, habilidades y experiencia para hacer Huérfanos. Puede que no sea el mejor cómic del mundo, pero es una contribución que sólo nosotros podemos hacer. Y como es nuestra creación, se trata en definitiva de un cómic sobre nosotros.

Son historias que merecen ser contadas, y si no lo hacemos nosotros, nadie lo hará.

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“Why do you do it?”

How many times I have been asked me that same question over these years. Every time I tell someone that I draw comics, the reaction is the same: "how cool, I wish I could have a job like that." Then I have to clarify that actually this is not my job, that I make a living as a programmer. Then they ask me "But you sell these, right? I mean, you make money with this, don’t you?" And then I have to answer, no, I mostly post my comics online for people to read. For free.

And that’s when the question pops.

"Why do you do it?"

I just finished Orphans #5, which I started working with my friend and writer Enric Pujadas over two years ago. Besides all the design process and previous documentation, I started penciling near the end of 2013, and digital inking and a few months later. There have been many hours on the drawing board or in front of the computer screen, and the only reward for our efforts were a few "likes" or comments on my Facebook page and a poor visitor statistics on the Orphans webcomic in English.

Basically, no one reads us.

And about making money with this, let’s not speak about it.

Then I also ask myself the same question, "why do I do it?"

The first answer that comes to mind is that I want to know how it continues. I have a deal with Enric, my writer: he does not tell me anything about the next issue until the current one is finished. Thus, I always have a motivation to continue drawing, since I want to know how the story goes.

Another good reason to make this comic is, you gain experience and skill. True, our comics are not having what you’d call a massive impact, but we take them as seriously as if they had millions of readers. This allows me to practice and improve my technique, my drawings are getting better, and that fact we have accumulated over 110 pages of story, speaks volumes about our commitment, so one day we can be in a position for our comics to be published, and to be successful. There may be a small chance of it, but if I don’t make the effort, they have none.

But of course, these are all excuses. The main reason I do this is because I love it. I love the story and the characters, and you might think it's because I draw it, but it's just the opposite: I draw it because I’m excited about it. I like them so much, I have to invest at least the equivalent to 300 man-hours of unpaid work to complete a single issue, so everyone can enjoy the story and characters as much as as I do. It's that good.

Recently I have been following several comic artists on social networks, and all complain, with some bitterness, about the little time available to work on personal projects, and how little success and impact these projects have. So they keep working on commission, to make a living even though their souls aren't on it. Just like me, only I don’t even draw for money.

I'm sure many people reading this have some kind of creative interest: writing, playing music, acting, painting, storytelling, dancing, public speaking, whatever. Any activity that requires time, investment and effort, but you do it because you love it. You do not have to think about it, not force you, it's just who you are.

They all have the same doubts, and all ask themselves the same question, “Why on earth am I doing this?”

And their reason to devote time and effort into a creative, unpaid activity, is why I've invested so much time doing these comics for over 12 years, and why I will continue doing them while I can.

It’s all because these are stories that no one else can tell. Only Enric and I have the knowledge, skills and experience to make Orphans. It may not be the best comic book ever, but it is a contribution only we can do. And as is our creation, it is ultimately a comic about us.


These are stories that deserve to be told, and if we don’t, nobody else will.

21 feb 2015

Atreverse con el digital / Dare to go digital

(Find English version below)

Cuando empecé a dibujar comics a la tierna edad de ocho años, la única forma de hacerlo era usando lápices y tinta. Añadir efectos como tramas, degradados, difuminados o collages requería un trabajo de artesanía, recortes y manualidades, e incluso las correcciones de tinta se hacían con un incómodo líquido blanco que dejaba la página llena de pegotes. Era artesanal y rudimentario, pero en aquellos tiempos no conocíamos otra cosa y en el fondo me gustaba mancharme los dedos. Tanto, que lo hice durante los siguientes 30 años, durante los cuales dibujé, a lápiz y tinta, más de 500 páginas en total entre cómics, ilustraciones, pósters, tarjetas de cumpleaños y otros. Del rotulador pasé a la plumilla, y de ahí al pincel, y con cada nuevo cómic fui explorando las posibilidades que me abría cada nuevo material.

Mientras desarrollaba estas habilidades, en mi vida secreta estudié telemática y luego empecé a trabajar como programador de software. En total, pasaba no menos de 40 horas a la semana delante de la pantalla de un ordenador, y con el advenimiento de internet y la banda ancha, a eso había que sumar las que pasaba navegando, jugando y demás actividades online. No es de extrañar por lo tanto que cuando comenzaba a hablarse de comics realizados, parcial o íntegramente, por ordenador, yo me resistiera a la transición. Ya pasaba demasiadas horas de mi vida pegado a una pantalla, y los cómics para mí eran una escapatoria, una forma de relajación, y necesitaba desconectarme de aquellas máquinas. Así que seguí dibujando cómics de forma tradicional durante los siguientes años. Incluyendo, por supuesto, mi novela gráfica.

El problema con "Una piscina..." era que se trataba de una obra muy ambiciosa, en la que necesitaba incluir efectos y composiciones muy complicadas de realizar a mano. Así que me dije "qué demonios, sólo son algunos montajes, no pasará nada por que los haga en el photoshop". El problema es que además de extenso, aquel cómic era, gráficamente hablando, bastante sucio. Y no me refiero a las escenas de sexo, sino a que tiene un estilo oscuro y lleno de líneas, que no pegaba demasiado bien con el acabado digital. Así que me propuse "limpiar" todas las páginas del cómic en Photoshop además de aplicar los efectos que quería, lo cual me llevó a descubrir lo complicado que es usar el photoshop para dibujar usando el mouse, y de ahí a comprarme mi primera tableta gráfica.
El resultado fue espectacular, pero también agotador. Cada una de las 186 páginas de aquel mamotreto se dibujó básicamente tres veces: a lápiz, a tinta y en digital, ya que lo que iba a ser sólo "limpieza" no se podía hacer con solo un filtro y algunos trazos, sino que requería de revisar completamente cada trazo y cada mancha.

Aunque la experiencia fue agotadora, fue determinante para tomar el siguiente paso natural en mi carrera, que era adoptar, ni que fuera parcialmente, la metodología digital. Tras un pequeño taller introductorio a la ilustración digital con photoshop en la Escuela Joso, probé Manga Studio a recomendación de una compañera de trabajo y quedé encantado. Aquel programa del que yo no había oído hablar tenido todo lo que necesitaba par dibujar cómics, desde los bocetos hasta el color y los textos, y por un precio absolutamente asequible me hice con él.

Para poner a prueba mis habilidades digitales, mi primer proyecto ha sido el número 5 de Huérfanos (con guión de Enric Pujadas), una serie que desde su primer número en 2001 ha sido testigo de mi evolución y progreso como artista, así que era justo que fuera la primera en experimentar mis progresos dibujando directamente sobre el lienzo virtual. O al menos, entintando. El lápiz de Huérfanos 5 aún está realizado de forma tradicional, escaneado e importado en Manga Studio, y a partir de ahí uso el software para hacer la magia.

El resultado ha sido espectacular. Aunque me llevó algo de tiempo tener con la tableta la misma soltura que con el lápiz, entintar en Manga Studio es una absoluta delicia, y cuanto más lo uso más provecho saco a las herramientas disponibles, y mejores son los resultados. Solo tenéis que echar un vistazo a las páginas acabadas de Huérfanos para poder comprobarlo. Y en este video para ver el proceso completo de entintar y rotular una página.


Huérfanos 5 Página 19 - Entintado digital en Manga Studio

Como aún estoy experimentando, en este número todavía no he usado algunas de las herramientas más avanzadas del programa, como las reglas de perspectiva, los modelos de referencia, las tramas y efectos, ni desde luego las herramientas de color. He intentado en la medida de lo posible mantener el carácter fresco, y un poco "sucio" que Huérfanos ha tenido hasta ahora, y gracias a la tecnología, nunca mis personajes habían tenido más vida. Y sinceramente, creo que la historia de este número 5 se merecía lo mejor de mi arte. Pero ya habrá tiempo de hablar de ello.

Una vez has probado la fruta prohibida de la realización digital, ya no tiene mucho sentido mancharse los dedos. Sigo disfrutando de hacer unos bocetos a lápiz de vez en cuando, para que mis dedos no olviden el tacto del papel, pero me temo que tras aquel paso adelante, que pospuse durante tantos años, ahora ya no hay vuelta atrás. La ilustración digital ha llegado para quedarse, y todo son ventajas para adoptarlas. Es cierto que ahora paso la mayor parte de mi día delante de una pantalla, por trabajo o por amor al arte, y también es cierto que de esta manera no tendré originales para vender cuando mi nombre se cotice.
Pero lo más importante es que gracias a esta transición ahora puedo realizar más y mejor arte, que es en definitiva para lo que ponerme a dibujar cómics para empezar: contar historias, crear ilusiones creíbles, y dar vida a mis personajes. Y todo eso, sin tener que mancharse los dedos. Win, win, win.


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When I started drawing comics at the tender age of eight, the only way was using pencils and ink. Adding effects like frames, gradients, blurring or collages required craftsmanship, cuts and craft, and even ink corrections were made with an uncomfortable white liquid leaving the page full of thumbtacks. It was handmade and rudimentary, but in those days we didn't know anything else and I liked getting stained on my fingers. So much so that I did it for the next 30 years, during which I drew in pencil and ink, over 500 pages in total between comics, illustrations, posters, birthday cards and others. I went to the pen nib, hence the brush, and with each new comic I was exploring the new possibilities that each new material opened up.

While developing these skills, in my secret life I studied telematics and then I started working as a software developer. In total, I spent no less than 40 hours a week in front of a computer screen, and with the advent of internet and broadband, add to that the time spent browsing, playing and other online activities. It is not surprising therefore that when it started a buzz about comics made, partially or entirely, on a computer, I resisted the transition. I already spent too many hours of my life glued to a screen, and comics for me was an escape, a much needed way to relax and disconnect from those machines. So I kept drawing comics traditionally during the following years. Including, of course, my graphic novel.

The problem with "A pool ..." was that it was a very ambitious project, which included effects and compositions too complicated to be performed by hand. So I said "what the hell, it's just a few assemblies, it's no big deal to do it on photoshop". The problem was, in addition to huge, this comic was, graphically speaking, quite dirty. And I do not mean sex scenes, but dark and full of style lines that did not match too well with digital finish. So I decided to "clean up" all pages of the comic in Photoshop as well as applying the effects he wanted, which led me to discover how difficult it is to use photoshop to draw using the mouse, and then to buy my first graphics tablet .

The result was spectacular, but also exhausting. Each of the 186 pages of that tome is basically drawn three times: pencil, ink and digital, because what should've been just "cleaning up" could not be done with just a filter and some strokes, but required fully reviewing each line and each spot.
Though the experience was exhausting, I was determined to take the natural next step in my career, which was adopting, even partially, the digital methodology. After a short introductory workshop to digital illustration in Photoshop in Joso School, I tried Manga Studio thanks to recommendation by  a colleague, and was thrilled. This one program that I had never heard of had everything I neededto draw comics, from sketches to color and text, and I got it at an absolutely affordable price.

To test my digital skills, my first project was the 5th issue of Orphans (written by Enric Pujadas), a series that since its first issue in 2001 has witnessed my evolution and progress as an artist, so it was only fair it also was the first to experience my progress by drawing directly on the virtual canvas. Or at least, inking. The pencils in Orphans #5 are still made the traditional way, scanned and imported into Manga Studio, and from there on, I use the software to do the magic.
The result has been spectacular. Though it took me some time with the tablet to have the same ease that with a pencil, inking in Manga Studio is an absolute delight, and the more I use, the more I take advantage of the tools available, and the better the results. You only have to look at the finished pages of Oprhans to check.

As I'm still experimenting, in this issue I have not used some of the most advanced tools of the program, such as perspective rules, reference models, frames and effects, nor obviously the color tools. I have tried as far as possible to keep the fresh, a bit "dirty" style Orphans has had so far, and thanks to technology, my characters never felt more alive before. And honestly, I think the story of issue 5 deserved the best of my art. But there will be time to talk about it.
Once you've tasted the forbidden fruit of digital creation, it makes little sense to stain your fingers ever again. I still enjoy doing pencil sketches occasionally, so my fingers do not forget the feel of the paper, but I fear that after this step, which I postponed for so many years, there is no turning back. Digital illustration is here to stay, and it's all advantages to embrace it. It's true that now I spend most of my day in front of a screen, for work or for art's sake, and it's also true that in this way I will not have any originals to sell when my name is quoted.

But the most important is, thanks to this transition I can now create more and better art, which is ultimately why I draw comics to begin with: to tell stories, to create believable illusions, and breath life into my characters. And all that, without having to stain my fingers. Win / win / win.

5 jul 2014

El (largo) camino del infierno


Hola, soy M.A. Garcías, dibujante de comics, y hace un año publiqué mi primera novela gráfica, Una piscina de mierda en el infierno. Este enorme proyecto me llevó más de 20 años, y se trata de la culminación de un inmenso proceso de crecimiento personal y artístico, que se extendió a lo largo de toda mi vida adulta, hasta el momento de su publicación. Se trata de mi obra más extensa y ambiciosa hasta la fecha, y con toda probabilidad lo seguirá siendo durante mucho tiempo.

Por eso creo que la historia del proyecto puede resultar tan interesante como su relato, además de aportar claves para entender este último. Ahora que ya ha pasado el suficiente tiempo como para mirar el proyecto con cierto distancia, les debía a mis lectores una historia de esta Piscina de mierda, desde de dónde surgen sus personajes, hasta sus escenas más escabrosas, pasando por su peculiar y malsonante título. Esta historia es también la de mi vida, así que aprovecho para que mis lectores me conozcan un poco mejor.

Orígenes

Como tantos otros dibujantes aficionados, llevo dibujando comics desde que era pequeño, con mayor o menor fortuna, pero todas mis obras de juventud, sin excepción están caracterizadas por su ingenuidad y carencia de rigor narrativo. Y el mejor ejemplo de esto son los Matones de la Ley (sic).

Este peculiar grupo de superhéroes, cuyo nombre revela la clase de pecado de juventud del que estamos hablando, terminó siendo mi obra clave de aquella época. Era la historia arquetípica de un grupo de personajes, con o sin poderes, que se unían para combatir el crimen, según la fórmula más tópica del género.

La historia de este comic no pasaría de la anécdota de no ser por dos elementos importantes: uno, que se convertiría a mi pesar en una obra retroalimentada, de la que llegué a realizar nada menos que cuatro versiones de su primer número: dos íntegras (una original en blanco y negro, y una revisión de la misma en color) y varios proyectos de versionar la misma, y que no llegaron a terminarse [1]; y dos: sus personajes, por demás bastante anodinos, y que respondían a los nombres de Harris, Luke, Kallow, y un tal Henry, que a falta de personalidad tenía un enorme flequillo que le caía sobre la cara. Y en alguna de esas versiones que tantas veces repetí, se incluía un quinto personaje, una chica llamada Jennifer, a quien solo llegué a dibujar en unas pocas apariciones dispersas.

[1] hay que aclarar que estas obras jamás se publicaron, de ellas solo existe un original en papel del que jamás se ha realizado copia alguna.

1993-1999

Los Matones de la Ley no habrían sido más que una curiosidad, un recuerdo perdido dentro de alguna carpeta, de no ser porque en 1993, cuando cumplí los 18 años, tuve la idea de celebrar mi mayoría de edad empezando lo que según yo iba a ser mi primer proyecto adulto, una obra ambiciosa y compleja, llena de intriga, acción y emoción.

Y paradójicamente, para aquella primera obra de madurez se me ocurrió recuperar mis personajes de la adolescencia. Mi intención era hacer una nueva versión, una más, de aquellos personajes, esta vez definitiva. Poco podía imaginar que esta vez lo sería, que aquellos personajes verían finalmente la luz, y muchos menos que esto sucedería 20 más tarde.

Para comprender hasta qué punto ha evolucionado el proyecto, en aquella etapa embrionaria esta era una historia de superhéroes. Había un superhéroe y un supervillano que se pasaban el tiempo atizándose por la ciudad, y destruyéndolo todo a su paso.

El personaje de Jennifer, promocionada de eterno descarte a protagonista, en esta versión era una reportera intrépida que descubría la conspiración de un poderoso empresario llamado Gordon para destruir toda la ciudad con una bomba. En un momento de la historia, a Jennifer la atacaba el supervillano, y entonces la rescataba Kallow, una suerte de detective luchador. A todo esto, la historia tenía lugar en una ciudad cualquiera, que por no tener no tenía ni nombre.

Decir que mi historia original era descabellada sería un eufemismo: era un completo desvarío. A pesar de haber creado mis propios comics desde niño, no tenía criterio como guionista, y apenas sabía construir una historia. Tan solo tenía una sucesión de escenas que me apetecía dibujar, y que culminaban en la completa destrucción de la ciudad, y con ella todos mis viejos personajes, lo cual era una metáfora de lo que buscaba con aquel comic: cerrar de una vez por todas el ciclo de mis personajes originales. Este propósito, curiosamente, ha sobrevivido hasta el final.

Esta historia original cambió poco a lo largo de aquellos años, hasta que el proyecto se quedó aparcado. Mientras tanto, publiqué La canción de la lluvia (1995), con guión de Jaume Albertí, mi primer proyecto serio, y que encabeza mi currículum oficial como dibujante.

1999-2000

Para entender el cambio radical (y definitivo) que sufrió el proyecto a partir del verano de 1999, tenéis que conocer algo de mis vida en aquella época. Sucedió entre agosto y septiembre de 1999, en Madrid. Allí compartí casa y cierta amistad con un grupo de siniestros, pintorescos personajes de la movida gótica madrileña. Y en Madrid también trabajé brevemente para una corporación financiera. Aunque sin ninguna relación entre ellas, en ambas experiencias me sentí como un personaje de Kafka.

Mi historia con los siniestros me llevó a visitar sus clubes nocturnos, a conocer de primera mano su forma de pensar, y su estilo de vida; en algunos casos mucho más de la que habría deseado. Esto es especialmente cierto en lo que se refiere a sus hábitos liberales, como su costumbre ir desnudos por la casa, o su escaso sentido de la vergüenza social, o (sobre todo) su intensa y variada actividad sexual. Entre mis anécdotas más coloridas se encuentran el hallazgo de hortalizas eróticas, el ser invitado a grabarles en vídeo en plena actividad (que decliné amablemente), o la narración en primera persona de una de sus (habituales) orgías.

Mi estancia en Madrid duró sólo 23 días, aunque la recuerde más larga. Y como cualquiera que haya leído mi cómic puede apreciar, dejó una huella imborrable. Tras volver de Madrid decidí revisar aquel guión que llevaba años paralizado y darle la vuelta por completo. Tal vez como catarsis, o (quién sabe) para compensar las posibilidades perdidas de haber participado de aquella vida disoluta, mis 23 días entre góticos inspiraron los 23 días de la vida de Jennifer, y en particular del flashback que nos cuenta su pasado. Mis siniestros favoritos se convirtieron en la ficción en Ally, Jack y Madeleine, y los locales góticos, los desnudos, y la desenfrenada actividad sexual (orgía incluida) terminaron haciéndose un hueco en mis páginas. Y el tono oscuro que inspiraron aquellas tres semanas, junto con la atmósfera opresiva de mis días en una oficina corporativa, terminaron por contaminar el resto del cómic, con el resultado de todos conocido.

Por supuesto, muchos elementos de la historia no se deben ni a ninguna experiencia personal, ni proceden de obras anteriores. He consumido cine, televisión, literatura y cómic, fantástico y de otro tipo, durante muchos años. Y como buen friki me siento influido por todo lo que he visto y leído, desde Raymond Chandler hasta Grant Morrison, desde Fritz Lang a David Lynch y los hermanos Coen (Barton Fink), desde La Dimensión Desconocida a Expediente-X.

Y por supuesto, los guionistas (y sin embargo amigos) con las que he trabajado como dibujante, y que en ausencia de amigos escritores famosos (2), necesariamente han tenido una influencia en mi guión: de Jaume Albertí (en La canción de la lluvia) hasta Enric Pujadas (guionista de mi otro gran proyecto de comic, Huérfanos). Y luego claro, está José Ángel. Quien tiene el honor de haberme contado ya hace tantos años un chiste de escasa gracia y peor gusto sobre un condenado que llega al infierno, y una piscina de mierda. Un chiste que terminaría convertido en la clave de la historia, y por añadidura le daría título.

Pero para eso, aún faltaban muchos años. Para cuando todas estas experiencias y referentes terminaron de encajar en mi historia, mi guión superaba ampliamente las 100 páginas. Y una vez terminé mi guión, el proyecto volvió a dormir el sueño de los justos durante casi diez años.

(2) cuando Neil Gaiman tuvo que enfrentarse a su primer guión de cómic, decidió consultar a la única persona que conocía con experiencia, un tal Alan.

2009-2013

La parte final de esta historia no tiene nada que ver con los comics, sino con la vida. Mi novela gráfica nació en Mallorca, maduró en Madrid, y llegó a su mayoría de edad en Barcelona. Había dejado el proyecto aparcado, y mientras tanto me concentré en otros proyectos, en particular Huérfanos, que comencé en 2001 y que aún ahora continúa.

En mayo de 2009, ya viviendo en Barcelona y cansado de mi trabajo tóxico como ingeniero, decidí tomar la decisión drástica de dejar mi trabajo para dedicarme exclusivamente a los comics, con intención de tomarme en serio mi carrera en este medio, aunque fuera en paralelo con mi otro trabajo. Y para empezar, decidí retomar, y esta vez terminar, mi viejo proyecto de novela gráfica.

A lo largo de todo aquel año sabático (año y medio para ser exactos), en el que mi vida dio un giro radical, terminé el lápiz de las (finalmente) 186 páginas del cómic. Y en otro año y medio, ya de vuelta a la vida laboral, terminé la tinta. Para ello tuve que hacer hueco en mi tiempo libre a mis dibujos. Sacrifiqué deliberadamente tiempo de mi vida social, de pareja y de ocio, a cambio de la realización de mi sueño de adolescente, pero el esfuerzo, dedicación y compromiso de tantos años finalmente llegaría a buen puerto.
El 22 de mayo de 2013, el primer ejemplar impreso de mi novela gráfica llegó en un paquete a mi oficina. Y fue uno de los días más felices de mi vida, porque sabía lo que había costado llegar hasta allí.

La obra recibió una acogida calurosa y entusiasta entre mis amigos y conocidos: compañeros de trabajo, Toastmasters, familia, y todos los amigos que me arroparon en mi presentación oficial en sociedad, el 5 de julio del 2013 en Gotham Comics de Palma de Mallorca, donde conté como anfitrión con la persona a quien debo mi interés original por hacer comics, mi amigo, guionista y mentor Jaume Albertí.


Presentación en Gotham Comics, 5 de mayo 2013

El resultado editorial, aunque nunca fuera mi primera motivación, ni tampoco la última, ha sido bastante más limitado. Aunque he buscado (sin mucho entusiasmo, la verdad) editores a quienes pudiera interesar el proyecto, consciente de mis escasas posibilidades comerciales, finalmente decidí seguir el camino de la autoedición, a través de un servicio online de impresión por demanda, Lulu.com, con una magnífica calidad de edición a un precio muy asequible.

Además publiqué (muy pocas semanas después) una versión en inglés, abriendo un mercado mucho más amplio del que podría haber aspirado en español. Tengo pendiente mover el producto en tiendas especializadas, pero por el momento la difusión online es mi prioridad, y sobre todo hacer llegar la novela a cuantos más lectores posible, y así alimentar mi reputación de cara a futuros proyectos.

Cuando decidí retomar ese proyecto como punto de partida de una carrera en paralelo como autor de cómics, sabía que no lo tenía nada fácil. Cuando tu pasión no coincide con tu profesión, llevar adelante proyectos personales, sobre todo tan ambiciosos como éste, no tiene tanto que ver con el talento como con la disciplina, el compromiso, la tenacidad y por qué no, con una cierta obsesión. Como decía el profesor Tripp (3): “No podía parar”.

Y aunque el camino no siempre fue fácil, volvería a recorrerlo sin ninguna duda. Porque el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones, pero en definitiva es el camino que te conduce a hacer realidad tus sueños.

(3) el personaje de Michael Douglas en Jóvenes Prodigiosos


El camino del infierno, presentación en Barcelona Toastmasters, Septiembre 2013

Vaciando la piscina de mierda (ojo, spoilers!)

He tenido que explicar muchas veces la historia de cómo hice este cómic, de su larga gestación, de su tono oscuro y sus imágenes escabrosas. Pero hasta ahora me había resistido a explicar los elementos más herméticos de la historia que cuenta. Personalmente, prefiero no saberlo todo sobre las historias con secreto, sobre todo cuando son deliberadamente parcas en explicaciones (soy fan de películas como 2001: Una odisea del espacio, o Carretera Perdida), para mantener el misterio.

Pero por petición popular, al menos sí que puedo explicar los elementos más ignotos de la historia, incluyendo su final surrealista. Recuerda, solo para aquellos que hayan leido el cómic, los demás no entenderán nada.
  • La trama de los asesinatos de prostitutas es parte un ritual llevado a cabo por una secta de adoradores de criaturas extraterrestres (camuflados bajo las apariencias de Gordon y la Muñeca, como se revela al final) con el que devolverles su poder, y así destruir el mundo y regresar a su planeta. Esta historia, que así contada puede parecer descabellada, está inspirada en los Mitos de Cthulhu, el ciclo de relatos de terror de H.P. Lovecraft, uno de mis autores favoritos. Los alienígenas en cuestión son los Hongos de Yuggoth (también llamados Mi-Go) de los relatos de Lovecraft.
  • El asesino es Kallow, y los crímenes que ayudaba a resolver, incluyendo los brutales asesinatos que aparecen en esta historia, los cometió él. Respecto a si tenía realmente poderes para revivir muertes, o era solo su subconsciente el que los reconstruía, lo dejo al lector. Según yo, sería lo segundo. Pero como me señaló Enric Pujadas en calidad de “lector de prueba”, entonces no habría podido ver morir a nadie en el metro. Así que supongo que sí, que realmente debería tener poderes. Para ser sincero, a mí esos detalles me daban un poco igual.
  • Porque en realidad, todo lo que sucede en este cómic, es parte de una fantasía de Jennifer, una realidad construida por ella a partir de sus miedos, obsesiones y traumas. En varias ocasiones, Jennifer edita un documento en su ordenador, dónde originalmente iba a aparecer el guión de lo siguiente que sucedía en el cómic: por ejemplo, la primera aparición de Kallow y Marcia en el bar. Luego me di cuenta de que esto era demasiado obvio, y además Grant Morrison ya lo hizo en otro cómic, así que finalmente dejé el documento en blanco.
  • La ciudad en la que transcurre la acción es, como anuncia el primer texto del comic, el infierno. O al menos es el infierno de los personajes de cómic. Y tal y como explica el chiste de la piscina de mierda como metáfora, esta historia es un descanso para el personaje de Jennifer, que fue torturada y asesinada a manos de los Hijos de la Oscuridad, y ahora vuelve a vivir por unas semanas, según el guión que ella misma escribe.
  • De hecho, el principio y el final de la historia transcurren en el Limbo, al menos el Limbo de los personajes de ficción, ese espacio entre sus historias, y que quise representar como las “calles” entre viñetas, pero que finalmente se quedó en los pasillos que recorre Jennifer en el último capítulo, hasta que abre la puerta que le lleva a encontrarse con los cuatro misteriosos personajes que se sentaban alrededor de la mesa al principio.
  • Los personajes de Kallow, Harris, Luke y Henry (el tipo misterioso del flequillo) son las versiones remasterizadas de mis antiguos superhéroes, los Matones de la Ley. Pero los cuatro individuos que aparecen en el prólogo, y con los que que Jennifer se encontrará al final, son los originales (“estas no son las personas que tú recuerdas”) en su última aparición antes de dejar de existir para siempre, y que serían los guionistas, junto con Jennifer (en su documento en blanco) de esta última aventura: una metáfora de cómo mis personajes han llegado a tener vida propia, y a decidir su propio destino. El cuaderno que aparece sobre la mesa en el plano cenital de la página 3, es en realidad donde yo empecé a escribir esta historia hace más de 20 años.
  • En este espacio entre la ficción y la no-existencia, los personajes no “existen” excepto para el Autor, el Dios o Demiurgo de su creación. Que soy yo. Y hago mi aparición estelar en el clímax del relato, tanto en forma de ectoplasma (como me representó Jaume Albertí en un comic de nuestra época más casposa, “Ludus Interfector”) como en mi aspecto actual. La idea del personaje que se encuentra con su creador se la robé vilmente a Grant Morrison (en su genial historia “Deus Ex Machina”, epílogo a su etapa en Animal Man).

Y así es como, finalmente, se cierran más de 30 años de historia de mis primeros personajes, que sólo han existido durante mucho tiempo en mi cabeza, y que al final pueden descansar en paz, y yo con ellos. He tenido esta historia en mi cabeza durante toda mi vida adulta, y ha llegado la hora de despedirse. “Es hora de volver abajo”, digo al final. Adiós, Kallow. Adiós, Harris, Luke y como-te-llames. Y hasta siempre, querida Jennifer. Ahora por fin, sois inmortales.
M.A. Garcías
Barcelona, Mayo 2014

3 nov 2013

Into the Void

Today I have a special treat for you. As part of an online course on comics and graphic novels I've been following on Coursera, I had to create a minicomic, embodying the concepts about graphic narrative and page composition covered in the course. The actual pictures were'nt that important, and I didn't have much time, so I chose the cartoon style I've been using in my personal blog for years. And here's the 6-page story (and a cover) for you to read and (hopefully) enjoy. It's my first script directly in English so excuse any misspellings.

Traducción al español: esta vez no, amigo. Usa Google. O aprende inglés, que ya va tocando.