27 sept. 2015

Verano de cómics / Summer of Comics

Si algo se puede decir de mi actividad como dibujante de cómics es que no soy especialmente prolífico. Puede que sea persistente, pero desde luego, el volumen de mi producción anual (en dos años, 26 páginas de Huérfanos más algunas ilustraciones) no es precisamente masivo.

Pero si en algo voy aún más rezagado que en dibujar cómics es en leerlos. Y esto resulta preocupante, porque si hay algo para lo que uno debe buscar tiempo en toda actividad, es en conocer el mercado, y los trabajos y autores más relevantes. Para tener criterio como artista, es imprescindible tenerlo primero como lector, y para ello, por mucho que me guste lo que hago, es necesario buscar tiempo para leer, aunque a veces me tenga que obligar a ello.

La gravedad de la situación a principios de este verano la atestigua la larga lista de cómics que tenía en mi lista de pendientes (algunos incluso de empezar), incluyendo series completas The Invisibles (Grant Morrison et al, 1994-2000), Stray Bullets (David Lapham, 1995-), 100 Bullets (Azzarello, Risso, 1999-2009), Lucifer (Mike Carey et al, 2000-2006), Y the Last Man (Brian K Vaughan et al, 2002-2008) Fables (Willingham, Buckingham et al 2002-), Box Office Poison (2001)...

Solo por las fechas ya se ve que mi cultura comiquera lleva muchos años de retraso, y aún en el improbable caso de que pudiera paralizar toda mi producción para ponerme al día de todas estas lecturas, para cuando hubiera acabado aún me quedaría como mínimo una década entera de otros cómics que tendría ganas de leer (dejando de lado el criterio de qué cómics merecen leerse y cuáles olvidarse), incluyendo recomendaciones recurrentes como Saga, Chew, Criminal, Invincible, Locke & Key, The Walking Dead, y muchos otros. Y suerte que no leo superhéroes ni álbum europeo ni manga, o de lo contrario mi lista sería infinita.

(A modo de inciso, el hecho de que lea casi todos mis cómics en formato digital hace más fácil acumular lecturas pendientes; el hecho de que unos cuantos de ellos los consiga por medios no exactamente legales, y básicamente gratuitos, lo hace ridículamente sencillo - aunque siempre acabe comprando los cómics que leo digitalmente y me gustan lo suficiente, incluyendo los que comento aquí)

Por ello, y ante la tesitura de vivir en un mundo en el que no puedo hablar de cómics con nadie que siga series recientes, este verano he decidido tomar un pequeño atajo. He aparcado todas estas lecturas clásicas para cuando tenga vacaciones, me rompa una pierna, o me jubile, y me he puesto al día de una pequeña selección de títulos de estos últimos años, o que se estén publicando actualmente (en su edición original).

El objetivo es doble: poder seguir las noticias y podcasts de cómics sin sentirme completamente desfasado, y por una vez estar al día de lo que se publica; pero también desarrollar mi criterio como lector, buscando las temáticas, estilos y autores que más me interesan entre la variada oferta del sector, y con ello poder tener mejor criterio como creador. Ahora que estoy a punto de involucionar de autor a estudiante, es aún más importante saber qué se está publicando, al menos dentro de los géneros y estilos con los que tengo alguna afinidad.

Sin ánimo de ser exhaustivo, ni de recomendar a nadie ninguno de estos títulos, estas son algunas de mis últimas lecturas.

Lazarus #1-19, Greg Rucka, Michael Lark (Image, Jun 2013-Sep 2015)
Conocí el extraordinario trabajo de Michael Lark como dibujante gracias a Terminal City (1996) y Scene of the Crime (1999) y desde entonces le había perdido la pista. De Rucka no había leído nada aunque lo relacionaba con Batman. Lazarus me he redescubierto al primero como uno de mis dibujantes favoritos, y al segundo como un guionista a seguir. Esta serie futurista engancha por su premisa, por su arte y por el desarrollo que Rucka hace de su mundo y sus personajes. Por culpa de Lazarus, di una oportunidad a otra obra de Rucka, Stumptown (2009), de género negro, también muy recomendable, y ha puesto su Gotham Central (¡con Brubaker y Lark!) en el top 5 de mis otros pendientes.
 

The Fade Out #1-8, Ed Brubaker, Sean Phillips (Image, Aug 2014-Aug 2015)
El dúo Brubaker & Phillips se convirtió en unos de mis referentes de género negro hace ya muchos años con su Sleeper, dentro del universo Wildstorm. Sus siguientes obras como equipo (Criminal, Incognito, Fatale) han estado forever en mi recámara, así que he saltado directamente a su más reciente trabajo, otra obra de temática criminal, ambientación en el Hollywood de los 50, narración compleja y un arte que requiere de varias lecturas para apreciarlo en su totalidad. Clásico instantáneo que me obliga a ponerme al día de las anteriores obras de este extraordinario equipo.

 

The Private Eye, Brian K. Vaughan, Marcos Martín (The Panel Syndicate, Mar 2013-Mar 2015)
Tanto Y the Last Man como Saga suelen figurar entre las obras imprescindibles de los 2000, y tras ambas se encuentra el mismo escritor. Para evitar tener que leerme los 60 números de una, más los 30 de la otra, he optado por poner a prueba al guionista a través de una obra reciente, más personal y arriesgada, tanto por su planteamiento como por su formato de publicación, digital, y según el innovador modelo “paga lo que quieras, incluyendo nada” que me ha permitido disfrutar legalmente y gratis de su lectura, y luego pagar por ella un precio justo, íntegramente para sus autores. La otra mitad del equipo, los españoles Marcos Martín (dibujante) y Muntsa Vicente (colorista), trabajando desde Barcelona, son ya una de mis referencias a estudiar en cuanto a narrativa e inventiva visual. Tanto el éxito cosechado por la obra a través de su difusión digital, como el extraordinario trabajo, autoeditado de sus creadores, la mitad de ellos desde la misma ciudad donde yo busco hacerme mi hueco de mercado, resulta inspiradora en muchos sentidos.





She-Hulk v3, Charles Soule, Javier Pulido (Marvel, Apr 2014 - Mar 2015)
Y hablando de dibujantes españoles que triunfan en América, qué decir de Javier Pulido, a quien llevaba perdida la pista desde que se graduó con éxito junto a Peter Milligan en Human Target, y al que he redescubierto en estos 10 números de la última serie americana de Hulka (en este caso ya cancelada), personaje al que también había perdido la pista desde la ya lejana etapa de John Byrne (1989-1994). Aunque la historia de estos últimos números resulta atractiva por su tono distendido y por recuperar la actividad legal del personaje como hilo conductor, es el trabajo de Pulido (cuyo estilo por cierto cada vez se parece más a Mike Allred) el que me hizo disfrutar y tomar buena nota de una narración original y un estilo gráfico depuradísimo.

 

Sunstone v1-3, Stjepan Šejić (Image, Dec 2014-Sep 2015)
Aquí una de esas obras con las que uno se topa de la forma más accidental en internet. El dibujante serbio Stjepan Šejić, quien también ilustra Rat Queens y Death Vigil (ambas en Image), creó una serie con guión propio que publicó gratuitamente en su DeviantArt (1), y cuya repercusión le llevó a publicarla en tomo con la misma editorial. Una serie que, muy alejada de sus otros trabajos de fantasía, cuenta una historia de amor, amistad y relaciones personales (lo que suelen llamar “slice of life”) con la sutil variación que sus protagonistas son dos chicas que practican el BDSM (2). Aunque la premisa podría apuntar a un cómic erótico o un romance subido de tono “a lo 50 sombras de Grey”, se trata de una historia divertida, cotidiana y con personajes entrañables, que por momentos me ha recordado a obras como Box Office Poison (Malas Ventas) o Strangers in Paradise. Y su autor, un poco harto de hacer cómic de fantasía, reconoció haber redescubierto su pasión por el medio con este trabajo tan personal, donde seguramente puso de sí mismo algo más que su arte...

(1) debido al contenido adulto, tendrás que registrarte para poder verlo.
(2) si no sabes lo que es el BDSM, te reto a que lo busques en Google Images, como le pasa a un personaje en el cómic - pero procura no hacerlo en el trabajo.

 

 

Infinite Loop #1-5, Pierrick Colinet, Elsa Charretier (IDW, Apr 2015-Aug 2015)
Otro descubrimiento reciente e inesperado fue este proyecto financiado con éxito por Kickstarter que ha terminado viendo la luz en edición impresa, y donde los franceses Colinet y Charretier, proponen una mezcla de ciencia ficción, paradojas temporales y romance lésbico, todo con un estilo limpio, lleno de creatividad y de soluciones visuales imaginativas.

  

Deadly Class #1-16, Rick Remender, Wes Craig (Image, Jan 2014-Sep 2015)
En la categoría de descubrimientos incómodos está esta propuesta, a la que guionista le reconoce elementos autobiográficos, donde un joven huérfano encuentra su lugar en el mundo nada menos que en una escuela de asesinos, llena de personajes a cuál menos recomendable. Un relato poco edificante, pero a la vez lleno de autenticidad en el retrato de los personajes, basculando entre el comentario social, la intriga criminal y la pura acción, y cuyo dibujante ha sido otro descubrimiento por su habilidad para la narrativa y la composición.

  

Sex Criminals #1-12, Matt Fraction, Chip Zdarsky (Image, Sep 2013-Sep 2015)
El premio a la lectura más marciana del verano se lo lleva esta propuesta descabellada del guionista Matt Fraction, que después de trabajos más convencionales para Marvel, se lanza al vacío con la historia de Suze y Jon, una pareja con el poder de detener el tiempo con sus orgasmos. No, no es broma, esa es exactamente la trama de este cómic. Y es de lo más divertido que he leído en mucho tiempo, además de probar que ninguna temática debería ser un tabú para contar una buena historia, por pasada de rosca que pueda parecer sobre el papel.

  

Afterlife with Archie #1-8, Roberto Aguirre-Sacasa, Francesco Francavilla (Archie Horror, October 2013- Jul 2015)
Para acabar, he descubierto una obra inesperada y genial que por razones personales se ha ganado un puesto de honor en mi lista. Reconozco que nunca fui un lector de Archie, habría despreciado la idea de leer uno de sus cómics por snob, y de haberlo hecho me daría igual que se quedara con Betty o con Veronica, Pero todo esto ha cambiado tras leer esta inesperada revisión del universo Archie en el que Riverdale se convierte en el epicentro de un apocalipsis zombie iniciado por Sabrina - sí, la bruja adolescente que recordamos de la televisión, también un personaje de la editorial. Sorprende que los personajes de Archie (tan entrañables e ingenuos) funcionen tan bien en un entorno de un cómic de horror nada complaciente. El guionista Aguirre-Sacasa usa sin contemplaciones toda la artillería del género de horror (incluyendo un genial episodio donde Sabrina será entregada al Gran Cthulhu por el mismísimo Lovecraft). Pero sobre todo, este Archie me ha descubierto al dibujante italiano Francesco Francavilla, cuyo estilo he empezado a diseccionar con la intención de usarlo como referencia para revisar mi estilo de dibujo en Huérfanos, al que creo que se ajusta como anillo al dedo. Juzgad vosotros mismos (siempre que sea capaz de llegar a este nivel, que en eso estamos).

 
 

Tan impresionado quedé por el trabajo de ambos autores, que también he empezado a seguir The Chilling Adventures of Sabrina (Archie Horror, Oct 2014-) en la que el mismo guionista propone una revisión no menos oscura del universo de la bruja adolescente, así como The Black Beetle (Dark Horse, Dec 2012- 2013), genial obra como autor  de Francavilla con un personaje en la más pura tradición pulp.

Para acabar, no puedo dejar de mencionar mis más recientes lecturas, por lo que tienen de personal: la antología conmemorativa del 17º aniversario de Gotham Comics Pequeños cadáveres envueltos en plástico, de la que hablé en mi post anterior, y de la que ya he podido comprobar personalmente el cariño que ha puesto Jaume y todos sus colaboradores, yo incluído (con mis historias breves "El Bon Doctor" y "Buenos Tiempos, Viejos Tiempos"). Y el primer número de la revista Deriva de Edicions del Despropósit, donde he tenido el honor de ver publicada mi historia corta "Into the Void", que publiqué en este blog ya hace un tiempo, y que ha visto la luz (traducida al catalán) en esta arriesgada y muy independiente publicación de la editorial mallorquina, junto a una selección de historias cortas de lo más variado y estimulante. En ambos casos, un privilegio ver mis historias editadas en tan buena compañía.

 

Y así es como he pasado los tres últimos meses, leyendo cómics de lo más variado y preparando mi mente y mis gustos para la experiencia de volver a ser alumno, esta vez para variar aprendiendo algo que me guste de verdad. ¿Y vosotros? ¿Qué cómics recientes habéis estado siguiendo - de cualquier género, estilo y procedencia - que os gustaría comentar o recomendar? Dejad vuestras propuestas en los comentarios, os prometo que les daré a todas una oportunidad… cuando mi trabajo, mis estudios y el nuevo Huérfanos me dejen tiempo para ello.

19 sept. 2015

17 años de Gotham Comics (o La Palabra del Profeta)

Todos los que habéis estado siguiendo mi trabajo estos últimos años, sabréis que cuando se ha tratado de salir de mi cueva y sacar a la luz mi obra, hay un lugar que ha sido cita ineludible para los que me siguen (desde hace años o más recientemente) en mi tierra natal: Gotham Comics Mallorca, la tienda de cómics regentada por mi buen amigo, y sin embargo… no, solo buen amigo… Jaume Albertí.

Y resulta que este año 2015, se cumplen los primeros 17 años de Gotham Comics en Palma, un aniversario como cualquier otro que por razones totalmente incomprensibles para mí, nuestro amigable tendero y vecino ha decidido celebrar con tanta pompa como la que otros celebran una estrella Michelin: con toda clase de actos, celebraciones, productos conmemorativos, y muy especialmente, con la edición de una antología de historias breves en cómic, realizadas por autores locales cercanos al susodicho comerciante. Entre ellos, yo mismo.


Ayer día 18 de septiembre era el día elegido para la puesta de largo de esta anticipada obra, tras varios meses de retraso, y aunque por unos pocos días me perdí la oportunidad de participar de la presentación, y correspondiente firma de ejemplares, no quería dejar pasar la oportunidad de aportar mi granito de arena a un evento tan especial, no porque yo sea más especial que el resto de autores participantes en la mencionada antología, sino porque conozco a Jaume Albertí desde hace más años que todos ellos, y creo que puedo contar de él cosas que mucha gente no sabe.

Cuando, el pasado diciembre, Jaume nos propuso, a mí y al resto de su círculo artístico de confianza, realizar una historia para la antología de Gotham, me pilló desprevenido. Yo andaba metido en el entintado del número 5 de Huérfanos (la serie cuyo recopilatorio presentamos, precisamente en Gotham, el pasado mes de junio, con Jaume como anfitrión y presentador de excepción). Por entonces llevaba bastante tiempo sin escribir, y no andaba sobrado de ideas. Y como saben los que han leído mi novela gráfica, no soy precisamente de historias cortas.

Pero entonces recordé los meses en los que ilustré mi blog en forma de cómic en un estilo suelto y humorístico, más de tira cómica, muy alejado de mis (no siempre logrados) dibujos de estilo realista para mis cómics (véase el mencionado Huérfanos). En aquellas breves historias, personales, autoconclusivas, siempre contaba alguna anécdota personal, que invariablemente terminaba con alguna reflexión de estilo “mírate al espejo y cree en ti mismo” inspirado tanto por los cambios en mi vida, como por mis numerosas lecturas de crecimiento personal de aquella época.

Usando aquel estilo como referente, me vino a la cabeza la idea de recordar, en cómic, mi historia como dibujante de cómics, desde mis tiernos inicios usando hojas de cuaderno, hasta mis trabajos más recientes. Y esta era una historia en la que el propio Jaume era un personaje destacado. Tanto, de hecho, que yo diría que sin él, es posible que mi historia como autor de cómics habría sido muy diferente o, quién sabe, simplemente no habría sido.


Fragmento de mi historia corta "Buenos tiempos, viejos tiempos" (págs 2-3)
publicado en la antología "Pequeños cadáveres envueltos en plástico"

Para entender a qué me refiero, conozco a Jaume Albertí (el Profeta, como le llamo en mi historia) desde hace 35 años, y aclarando que tengo 40, esto significa que no tengo recuerdos de mi vida en los que no conociera a Jaume. Y tampoco tengo recuerdos de Jaume en los que él no leyera cómics. No solo los leía: los devoraba, los atesoraba, y en muchos casos llegaba a memorizar datos de sus personajes y autores con la fruición con la que otros recuerdan datos de los famosos de las revistas del corazón. Jaume nos contagió (a mí y a mi hermano Carlos) su entusiasmo por los cómics, no solo como medio de entretenimiento, sino como forma de expresión: desde muy jóvenes descubrimos que con muy pocos recursos y solo con nuestra imaginación, podíamos crear nuestras propias historias, lo cual hicimos desde muy jóvenes, inspirados por nuestros autores favoritos (y no mentiré, a veces simplemente copiándolos). La pasión por los cómics cimentó nuestra amistad, luego nos empujó a otras actividades del universo friki como los juegos de rol, a los de cartas y tablero y a los fanzines, y los cuales a su vez nos llevaron a iniciar amistades que duran hasta ahora. Y eso fue lo que en definitiva llevó a Jaume a tener su propia tienda de cómics, primero tras el mostrador junto a los dueños originales, luego como empresario, hasta su papel actual como referente del mundillo del cómic en Mallorca.

Si me preguntan, creo que era inevitable que Jaume terminara siendo quien es. No solo por sus conocimientos del medio (seguro que hay frikis con más conocimientos) sino por su actitud, su audacia al transformar la pequeña tienda que heredó en un punto de encuentro de una pequeña comunidad, su forma de promocionar sus productos y organizar actividades, y su peculiar personalidad (por decirlo de alguna manera) capaz de atraer y fidelizar a una pequeña legión de fieles seguidores de sus andanzas. No le concedí el título de Profeta por nada, después de todo.


El éxito de la convocatoria de esta antología de cómics (con el inquietante y llamativo título de "Pequeños cadáveres envueltos en plástico"... que nadie vuelva a decir que el título de mi novela gráfica era un poco grotesco) es un producto del éxito del propio Jaume como empresario, pero sobre todo como movilizador de la comunidad comiquera de Mallorca (sin faltar al respeto al resto de establecimientos de la isla que participan del mismo mercado… pero es que con ellos yo no jugaba a rol en el comedor de mi casa con 13 años).

No tengo ninguna duda de que para los amigos que han participado con sus historias en esta antología, la figura de Jaume Albertí es un referente en lo que se refiere a su labor como especialista en cómics, divulgador en medios de comunicación, y a su tienda como punto de encuentro para novedades, presentaciones, y actividades diversas. Además Jaume es un tipo con un carisma especial, una inusual falta de sentido de ridículo (ver sus impagables fotos vestido de Spiderman en la última celebración del día del cómic gratis… además de otras anécdotas que no contaré porque sucedieron en privado y cuanto menos se hable de ellas, mucho mejor).

Pero mi historia personal con Jaume Albertí trasciende con mucho sus andanzas en el mundo de la venta y difusión de cómics desde su templo… quiero decir tienda especializada. En mi caso, una parte no pequeña de mi identidad como artista le debe a Jaume más de lo que nunca podré agradecerle.

Aunque Jaume y yo empezamos a crear nuestros cómics cuando teníamos, no sé, unos 8 años, yo nunca dejé de dibujar con cualquier excusa que surgiera, por el mero placer de hacerlo y sin saber hasta dónde podría llegar. Pero fue un guión suyo, La canción de la lluvia, el que se convirtió en mi primera obra, digamos, de madurez, cuando la publicamos, en rigurosa edición fotocopiada, en el verano de 1995, hace ya 20 años. Toda mi carrera posterior haciendo cómics tiene su origen en aquella historia de aventuras que me costó años convencer a Jaume de que escribiera (porque Jaume, en contra de lo que pueda aparentar, es bastante vago), y otros tantos dibujarla. Aún hoy, y con todas sus imperfecciones, me sigue haciendo sentir orgulloso.

Ha pasado mucho tiempo desde que firmamos aquella obra juntos (aunque invito a todo el mundo a leerla aquí si no lo ha hecho aún) y mi estilo, gustos y proyectos han evolucionado considerablemente, y Jaume y yo no siempre compartimos criterio creativo. Tanto mis escarceos como autor completo como mi colaboración con Enric Pujadas en Huérfanos me han terminado de convencer de seguir tomándome en serio mi carrera como autor de cómics, aunque no sea mi medio de vida, y no dejar de practicar, mejorar, experimentar e incluso estudiar (como ya conté en mi último post, empezaré en octubre mi primer curso de cómic… solo he tardado 25 años en decidirme).

Cuántos de estos hechos, obras y anécdotas no habrían sucedido de no haber conocido a Jaume Albertí hace ya tantos años, quizá nunca lo sepamos. Pero si Gotham Comics celebra este año sus primeros 17 de actividad, es sin duda gracias a su empeño y capacidad. Sigue siendo un aniversario raro de celebrar (sobre todo porque si hubiera esperado tan solo unos meses habría podido celebrar el 18, que sí que tiene más sentido). Pero después de contar la historia que me une con Jaume Albertí, incluso ahora desde la distancia que nos separa, estaréis de acuerdo en que cualquier excusa es buena para celebrar la existencia de Gotham Comics y la figura de Jaume como comerciante, empresario, divulgador y figura pública.

Pero para mí, Jaume siempre será el Profeta que me descubrió y enseñó a apreciar el cómic como medio, y a descubrir todo su potencial para contar todas las historias que yo llevaba dentro esperando ser contadas. Y por mucha vergüenza que le dé que publique esta especie de panegirico, quiero dar públicamente las gracias a Jaume por su inspiración, y espero que siga inspirando a otros autores a dar lo mejor de sí mismos y contar sus mejores historias. Porque aunque aún no he podido disfrutar completamente de estos "Pequeños cadáveres envueltos en plástico", estoy seguro de que mientras tengan a Jaume Albertí cerca, lo mejor de la obra de sus autores aún está por llegar.

Creedme. He estado ahí.

M.A. Garcías
Barcelona, 19 septiembre 2015