1 nov. 2015

Un inktober para recordar / An Inktober to Remember

(Find English version below)

Saludos, mis fieles y escasos lectores! Este pasado mes de octubre ha sido uno de los más fructíferos de mi carrera criminal como autor de cómics, y eso que no he dibujado ni una sola viñeta. Pero por primera vez me he apuntado al Inktober, el reto viral para artistas de todo el mundo a realizar un dibujo a tinta cada día del mes (tinta de la real, digital no vale).

El propósito exacto de este reto lo desconozco, pero a mí me ha vuelto a poner en contacto con mis pinceles y rotuladores, me ha permitido revivir mi libreta de esbozos, largamente abandonada, ha dado rienda suelta a mi imaginación, permitiéndome el placer de dibujar tantas tonterías como me vinieran a la cabeza (porque el tema de cada ilustración era libre),.. y sobre todo, y esta es una buena noticia para los ávidos lectores de Huérfanos, me ha vuelto a poner en el estado mental necesario para afrontar las siguientes 22 páginas de mi portafolio, que en su día serán conocidas (y, espero, disfrutadas) como Huérfanos número 6.



(Es cierto que empecé tarde el reto, y que solo me lo empecé a tomar en serio a partir del día 10, lo cual me obligó a ponerme al dia a razón de dos o tres dibujos diarios, lo cual desvirtúa un poco el propósito de la práctica, pero al menos llegué al día 30 con 30 dibujos, y después de lo que he visto por ahí, os aseguro que no es el peor Inktober que corre por las redes… ni el mejor tampoco, pero el año que viene estaremos más preparados)

Pero este octubre ha sido también el inicio de mi estudios de cómic en la Escola Joso de Barcelona, donde, aunque en forma de talleres intensivos de sábado, he empezado a entrever todo lo que he estado haciendo mal todos estos años, y afortunadamente también he podido comprobar todo lo que he estado haciendo bien, que más de 25 años dibujando por mi cuenta al final tenían que notarse. Volver a los principios básicos de la perspectiva, la anatomía y las proporciones me ha permitido redescubrir la pasión por el dibujo con el mismo entusiasmo y curiosidad con el que empecé a dibujar con 8 años, así que aunque teóricamente sea el mayor de los alumnos de mi clase (nada sorprendente a mis 40 años) no puedo evitar sentirme muchos años más joven, redescubriendo el gusto de dibujar por el mero placer de hacerlo, y de hacerlo bien. Y este mes es solo el principio de tres cursos de 9 meses cada uno. Si logro que esa pasión redescubierta se vea reflejada en mi trabajo, y ya no digamos si la calidad de mis cómics es capaz de convencer algún día a un editor de que estoy en esto para quedarme, habrá sido la mejor inversión de mi vida. Pero solo por este primer mes, el tiempo, la inversión y los madrugones de los sábados ya han valido la pena.

Es todo por este Día de Difuntos, no se me ocurre mejor fecha para empezar a ponerle cara y ojos a la historia que Enric Pujadas pergeñó con tanto entusiasmo este verano, mientras yo me dedicaba a leer cómics. Volver a dibujar a Yago, Edu, Marv y el resto de la pandilla es como reencontrarse con viejos amigos, o como revisar antiguos episodios de Scooby Doo. Así que vamos allá, no?

PD. Cuando anuncié que tardaría “unos seis meses” en publicar un nuevo Huérfanos el pasado junio, me refería “a partir de que lo empezara”, o sea hoy. Lo siento por los que teníais la esperanza de verlo terminado para navidad, pero me temo que será como mínimo para mayo… o para cuando yo decida, que ya que no tenemos quien nos publique, encima no vais a esperar que trabaje con fechas de entrega, verdad? verdad?

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Greetings, my few and faithful readers! 

This past October was one of the most fruitful of my criminal career as a cartoonist, and I haven’t drawn a single panel! But it's been my first try at Inktober, the viral challenge for artists around the world to make an ink drawing each day of the month (actual ink, digital doesn't count).

The exact purpose of this challenge I don't know, but for me, it's meant putting me back in touch with my brushes and markers, it’s allowed me to revive my long abandoned sketchbook, it’s given free rein to my imagination, allowing me the pleasure of drawing whatever nonsense came to my mind (because the subject of each picture was open) ... and especially, and this is good news for our avid Orphans readers, it has put me back in the mental state necessary to deal with the next 22 pages of my artist portfolio, which will eventually be known (and I hope enjoyed) as Orphans #6.



(It's true that I started the challenge a bit late, and only started taking it seriously after day 10, which forced me to catch up at two or three drawings a day, which kind of detracts from the purpose of the practice, but at least I reached day 30 with 30 drawings, and after what I've seen out there, I assure you mine is not the worst Inktober on the internet... not the best either, but next year I be will be better prepared)

But this October was also the beginning of my comic course (as a student) at the Joso Comic School in Barcelona ​​where, in the form of intensive Saturday workshops, I have begun to glimpse everything I've been doing wrong all these years, but fortunately also what I've been doing right -- more than 25 years drawing on my own had to be worth it in the end. Going back to the basic principles of perspective, anatomy and proportions allowed me to rediscover the passion for drawing with the same enthusiasm and curiosity with which I started drawing when I was 8, so even though I am the oldest of the students at my class (nothing surprising since I'm 40) I can't help but feel many years younger, rediscovering the joy of drawing for the sheer pleasure of doing it, and doing it well. And this month is only the beginning of a three-year course, of nine months each. If I can get that rediscovered passion reflected in my work, let alone if the improved quality of my comics is able to convince someday a publisher I'm in this for real, it will have been the best investment of my life. But only for this first month, the investment in time, cost and waking up early on Saturday mornings would’ve been worth it.

That's it for this Day of the Dead, I can't think of a better date to start putting in pictures the story that Enric Pujadas so enthusiastically concocted this summer, while I was reading comics. Going back to drawing Yago, Edu, Marv and the rest of the gang is like being reunited with some old friends, or reviewing old episodes of Scooby Doo. Let’s do this, shall we?

PS. When last June I announced that it would take me "about six months" to publish a new Orphans, I meant "since I start it," which means today. Sorry all those who hoped for a Christmas release, but I'm afraid it will be at least May... or whenever I decide, after all since we don't have a publisher you won't expect me to work with deadlines, right? Right?