15 ago. 2013

Bienvenidos al infierno - Welcome to Hell

(find english version below)

Bienvenidos al infierno - Una piscina de mierda en el idem

Una piscina de mierda en el infierno es mi primera obra como autor completo de guión y dibujo. Es por eso que tengo la ocasión de presentarla con una mezcla de orgullo y remilgo. Orgullo porque se trata de un proyecto acariciado durante años y que supone la culminación de un proceso de crecimiento como artista, así como mi carta de presentación ante lectores que me descubren como autor por primera vez. Pero también me hace sentir un cierto pudor ante la reacción que esta obra puede despertar, porque no se trata de una lectura especialmente edificante, más bien al contrario.

En enero de 1993, cuando acababa de cumplir 18 años, decidí que quería hacer “algo” con mi incipiente carrera de dibujante de cómics aficionado. Algo grande, pensé, más grande que el resto de cómics que había dibujado hasta entonces. Y también algo adulto, porque para eso ya era mayor de edad y quería que se notara. Pero sobre todo, quería hacer algo que nadie hubiera hecho antes. Y como cualquier aficionado sabe, hacer algo que nadie haya hecho antes, en cualquier medio, es siempre una tarea complicada. Primero, porque han sido muchos los que han arado antes ese campo, y lo más importante, porque la capacidad de innovar genuinamente, en cualquier género, es un privilegio reservado a unos pocos, a quienes normalmente llamamos genios.

Contaba con dos factores cruciales para conseguir cumplir con mis tres propósitos. Uno, la de dibujante no era mi carrera profesional, así que no dependía de las leyes o exigencias de ningún mercado ni editor (mi núcleo de lectores habituales se reducía más o menos a dos) así que tenía toda la libertad que pudiera desear. Y en segundo lugar, aquel era mi proyecto, así que tenía todo el tiempo que necesitara para hacerlo.

Por supuesto, no esperaba que me llevara 20 años llevar a cabo aquella idea, ni que mis circunstancias serían tan distintas a aquellas en las que lo empecé. Y desde luego, no pensé que en la fecha de publicación, mayo de 2013, mi público se hubiera ampliado y diversificado tanto. Es por ello que ahora me siento en la obligación de explicar a los lectores que jamás esperé tener, de qué se trata este cómic, y por qué es un éxito tan importante para mí haberlo terminado.

“Una piscina...” es, en la superficie  una historia de crimen y misterio, ambientada en una ciudad sin nombre, en la que se cruzan las historias de dos personajes muy diferentes: Jennifer Lennox, una joven oficinista con amnesia; y Stephen Kallow, un rudo detective a la caza de un sádico asesino en serie. Si sólo se tratara de esto, posiblemente esta obra no pasaría a la historia por su originalidad, y mi objetivo de hacer algo único y original no se habría cumplido. Pero mi propósito con este cómic no tiene tanto que ver con la historia que cuenta como por mi propia búsqueda de una identidad como autor de cómics.

Esta novela gráfica (término que yo desconocía en 1993 pero que ha terminado por ser el que mejor la describe) es mi primer trabajo como autor completo de guión y dibujo. Viniendo de alguien que nunca se ha propuesto ser guionista, y que jamás ha asistido a clases formales de narrativa o ilustración, se trata de un reto considerable. Más aún cuando la obra se extiende a lo largo de 188 páginas, en la que se despliegan varias lineas argumentales (incluyendo un linea temporal separada) y cuyo relato transcurre, por decisión propia, a lo largo de 23 días consecutivos, con las limitaciones que ello impone en la secuencia de acontecimientos. Y todo ello, sin usar un solo texto de apoyo, ni bocadillo de pensamiento, ni lineas cinéticas, y apenas dos textos onomatopéyicos en todo el cómic  Tan solo un sucinto título al inicio de cada episodio señala el comienzo de un nuevo día.
Este comic, por tanto, no tiene nada que ver con “La Canción de la Lluvia”, en la que, con guión de Jaume Albertí, pude atenerme en mayor o menor medida a las convenciones narrativas del relato de aventuras. Ni por supuesto con “Huérfanos”, en la que Enric Pujadas y yo nos impusimos deliberadamente el formato de episodios de 22 páginas característico del comic-book americano (aunque la historia no encaje exactamente en los patrones del mismo). En “Una piscina de mierda...”, no sentía la necesidad de asumir las convenciones de ningún género, y en todo caso no había tenido ocasión de dibujar, ni apenas leer, cómic de serie negra, así que todas las posibilidades estaban abiertas.

Mi cultura de cómic es mucho más limitada que la de cine, así que fue de este medio de donde saqué mis principales referencias narrativas, sobre todo de mis admirados David Lynch, Martin Scorsese, los hermanos Coen, y clásicos como Alfred Hitchcock, Fritz Lang y Akira Kurosawa. Aunque he intentado que el cómic reflejara mi estilo particular, no puedo dejar de reconocer la influencia de los maestros. En particular, me he podido permitir dilatar el tiempo en varias secuencias sin diálogo, algo que en mis trabajos anteriores no me fue posible, por ajustarme a unas restricciones de espacio.

Mención especial merece el tono oscuro, sórdido, definitivamente adulto de la historia y en varias escenas concretas que (soy consciente) darán que hablar. Siempre me ha despertado una especial fascinación el lado oscuro de la realidad, los secretos y misterios, lo oscuro y lo sórdido, y esta era una obra donde tenía permiso para reflejar esa visión menos amable. Sé que el recurso al desnudo, el sexo y la violencia cruda es fácil para apelar al lector más adulto, o escandalizar al más remilgado. La verdad, asumo que mis lectores son lo suficiente maduros como para gestionar los contenidos más controvertidos, y en todo caso se trata de una opción estética consciente. El tono del cómic  y su capacidad para crear una atmósfera que cree cierta aprensión en el lector, no habría sido la misma sin ellas, y en todo caso, se concentran en unas pocas secuencias concretas. Y como contaré algún día, algunas de las escenas más “fuertes” no entraron en la obra por capricho, sino por catarsis.

Es por eso que presento esta obra con los mismos reparos con los que uno se expone en público, sin estar seguro de la reacción que va a despertar, pero con una convicción: la de que esta obra es el resultado de años de esfuerzo y de tomarme en serio mis propias ideas, sin importar a dónde tuviera que llegar para defenderlas. Es por eso, que sin importar el nivel de absurdo, violencia o vulgaridad al que exponga al lector, esta obra surge de un sentimiento noble: el cariño hacia ese joven de 18 años que un día imaginó que él podría dibujar cómics igual que los autores a los que admiraba.

Y esto es todo, más o menos, lo que podréis encontrar en esta piscina de mierda: una historia criminal, una búsqueda de estilo, un ánimo de provocar e inquietar, la consolidación de mis habilidades como dibujante de cómics (si no como guionista) y el haber alcanzado los tres propósitos que me marqué hace ya 20 años: es mi cómic más extenso, complejo y ambicioso, más que todos mis demás trabajos juntos; es mi primera gran obra de madurez, que ha crecido y ganado en solidez a la vez que crecía mi experiencia como narrador; y por último, finalmente he conseguido algo que no ha hecho antes nadie a quien yo conozca: dedicar la mitad de mi vida a un proyecto que he ido abandonando y retomando en los momentos clave de mi vida, y del que al final, ninguna fecha de entrega o editor ha sido el responsable de su culminación: solo mi voluntad de compartir con todo un nuevo (y de momento, reducido) grupo de lectores la evolución de mi carrera personal y artística, y el premio a muchos años de dedicación.

M.A. Garcías
Barcelona, Agosto 2013



Welcome to Hell – A Pool of Shit in Idem.

A Pool of Shit in Hell is my first work as a complete author of both story and art. That's why I have the chance to present it with a mix of pride and embarrassment. Pride for this is a long-cherished project, and the peak of my growth as an artist, as well as my cover letter to readers who hear about me for the first time. But it also makes me feel ashamed by the reaction they can have towards this work, because it's not an edifying reading, quite the contrary.

In January 1993, when I just turned 18, I decided to do “something” with my incipient career as an amateur comics artist. Something big, I thought, bigger than anything I had drawn until then. And something adult too, because I was all grown up now, and I wanted it to show But most of all, I wanted to do something no one had done ever before. And, as any good connoisseur knows, doing something that no one has ever done before, is always a hard task. First, because that's a path many have treaded before, and most importantly, because the ability to genuinely innovate, in any field, is a privilege reserved to a few, to whom we use to call geniuses.

I was counting on two key factors to accomplish my objectives. One, being an artist was not my professional career, so I didn't depend on laws or demands of any market or published (my core group of readers amounted to approximately two) so I had all the freedom I could've wanted. Furthermore, tat was my project, so I had all the time I could've asked to complete it.

Of course, I never expected it to take me 20 years to carry out that idea., or that my circumstances would be so different to the ones from where I started it. And surely, I never thought that on the publishing date, May 2013, my readers would be so many and so diverse. That's why now I feel I have to explain to those readers I never expected to have, what this comic is all about, and why it is such an important success for me to finish it.

A Pool...” is, at first sight, a story of crime and mystery, set in a nameless city, where the lives of two very different character cross: Jennifer Lennox, a young office girl with no memories; and Stephen Kallow, a tough detective chasing after a vicious serial killer. If this was all there is to it, this work would never probably go down in history for originality, and my original attempt at creating something unique and original would've never been accomplised. But my purpose with this comic has less to do with the story it tell, but more with my own search for an identity as a comics author.

This graphic novel (a term I didn't know in 1993, but which has ended up being its best description) is my first work as a complete author of both story and art. Coming from someone who never intended to become a writer in the first place, and who's never attended formal classes on visual narrative or illustration, that's quite a challenge. Even more so when the book covers 188 pages, with several storylines (including a different timeline) and a story that takes place over 23 consecutive days, with the constraints that imposes on the sequence of events. And to top that, without using a thought balloon, motion lines, and only two onomatopoeic texts in the whole comic. Only a short text at the start of each chapter marks the beginning of a new day.

Therefore, this comic has nothing to do with “La canción de la lluvia” (“The Rain Song”, story by Jaume Albertí) where I could more or less follow the narrative conventions of the adventure genre. And certainly not with “Huérfanos” (“Orphans”) where writer Enric Pujadas and I deliberately set for ourselves the 22-page episodic format characteristic of American comic-book (even though the story doesn't quite fit in its standards). In “A Pool...” I didn't feel the need to fit into the conventions of any genre, and anyway I hadn't had the chance to read, or barely read, comic noir, so all options remained open.

My comic culture is much more limited than my movie culture, so movies were my main source of narrative references, especially my admired David Lynch, Martin Scorsese, the Coen Borthers, and classics such as Alfred Hitchcock, Fritz Lang and Akira Kurosawa. Even though I've tried to make the comic to reflect my personal style, I can't but recognize the influence of the masters. In particular, I've had a chance to dilate time in several dialogue-free scenes, something I couldn't do in previous works, in order to adjust to space constraints.

A special mention for the somber, sordid and certainly adult tone of the story, and several specific scenes which (I'm aware) will make people raise their brows. I've always felt fascinated by the dark side of real life, the secrets and mysteries, the dark and the sordid, and this was a work where I had permission to explore that not-so-kind view of the world. I know nudity, sex and raw violence are easy resources to get to the more adult reader, or shock the more prim. To be honest, I consider my readers to be adult enough to handle the most controversial content, and it's a conscious choice anyway. The tone of the comic, and its ability to create a certain atmosphere that makes the reader feel apprehensive, wouldn't have been the same without them, and they are located in a few specific scenes anyway. Furthermore, some day I'll explain that some of the most “intense” images made their way into the story not on a whim, but for the purpose of catharsis.

That's why I hesitates to present this work just as I would by exposing myself in public, with no certainty of what kind of reaction is going to get, but with a belief: that this is the result of many years of hard work, of taking my own ideas seriously, no matter what I had to do to stand up for them. That's why, no matter what level of absurdity, violence or crudity the reader may be exposed to, this work comes from a noble feeling:the sympathy for that 18-year old guy who one day imagined he could draw comics like the ones created by his most admired authors.

And that's, pretty much, what you can find in this pool of shit: a criminal story, a search for a style, a mood to provoke and disturb, the consolidation of my skills as a comics artist (if not as a writer) and having accomplished the three objectives I set for myself 20 years ago: it's my longest, most complex and ambitious work, more than all my other comics together; it's my first great mature job, which has grown and gained in strength along my experience as a storyteller; and last but not least, I finally got to do something no one I know has ever done: spend half of my life to a project I've been leaving and returning in the key moments of my life, that in the end, no publisher or deadline was responsible for my finishing it: only my will to share with a whole new (and rather small at the moment) group of readers the result of the evolution of my personal and artistic career, and the prize to many years of hard work.

M.A. Garcias
Barcelona, August 2013

1 comentario:

  1. MA:
    Esta entrada es tan valiosa como el cómic. Es el famoso Metadata que contiene la obra.
    He intentado por todos los medios el no enterarme de la trama de Una piscina, pues me he mantenido para leer sin prejuicios la novela gráfica.

    Espero con ansias cuando me llegue mi copia.
    Espero algún día poder hacer una entrada así cuando termine mis proyectos tan ambiciosos como los tuyos.

    Un fuerte abrazo y de nuevo felicidades.

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