21 feb. 2015

Atreverse con el digital / Dare to go digital

(Find English version below)

Cuando empecé a dibujar comics a la tierna edad de ocho años, la única forma de hacerlo era usando lápices y tinta. Añadir efectos como tramas, degradados, difuminados o collages requería un trabajo de artesanía, recortes y manualidades, e incluso las correcciones de tinta se hacían con un incómodo líquido blanco que dejaba la página llena de pegotes. Era artesanal y rudimentario, pero en aquellos tiempos no conocíamos otra cosa y en el fondo me gustaba mancharme los dedos. Tanto, que lo hice durante los siguientes 30 años, durante los cuales dibujé, a lápiz y tinta, más de 500 páginas en total entre cómics, ilustraciones, pósters, tarjetas de cumpleaños y otros. Del rotulador pasé a la plumilla, y de ahí al pincel, y con cada nuevo cómic fui explorando las posibilidades que me abría cada nuevo material.

Mientras desarrollaba estas habilidades, en mi vida secreta estudié telemática y luego empecé a trabajar como programador de software. En total, pasaba no menos de 40 horas a la semana delante de la pantalla de un ordenador, y con el advenimiento de internet y la banda ancha, a eso había que sumar las que pasaba navegando, jugando y demás actividades online. No es de extrañar por lo tanto que cuando comenzaba a hablarse de comics realizados, parcial o íntegramente, por ordenador, yo me resistiera a la transición. Ya pasaba demasiadas horas de mi vida pegado a una pantalla, y los cómics para mí eran una escapatoria, una forma de relajación, y necesitaba desconectarme de aquellas máquinas. Así que seguí dibujando cómics de forma tradicional durante los siguientes años. Incluyendo, por supuesto, mi novela gráfica.

El problema con "Una piscina..." era que se trataba de una obra muy ambiciosa, en la que necesitaba incluir efectos y composiciones muy complicadas de realizar a mano. Así que me dije "qué demonios, sólo son algunos montajes, no pasará nada por que los haga en el photoshop". El problema es que además de extenso, aquel cómic era, gráficamente hablando, bastante sucio. Y no me refiero a las escenas de sexo, sino a que tiene un estilo oscuro y lleno de líneas, que no pegaba demasiado bien con el acabado digital. Así que me propuse "limpiar" todas las páginas del cómic en Photoshop además de aplicar los efectos que quería, lo cual me llevó a descubrir lo complicado que es usar el photoshop para dibujar usando el mouse, y de ahí a comprarme mi primera tableta gráfica.
El resultado fue espectacular, pero también agotador. Cada una de las 186 páginas de aquel mamotreto se dibujó básicamente tres veces: a lápiz, a tinta y en digital, ya que lo que iba a ser sólo "limpieza" no se podía hacer con solo un filtro y algunos trazos, sino que requería de revisar completamente cada trazo y cada mancha.

Aunque la experiencia fue agotadora, fue determinante para tomar el siguiente paso natural en mi carrera, que era adoptar, ni que fuera parcialmente, la metodología digital. Tras un pequeño taller introductorio a la ilustración digital con photoshop en la Escuela Joso, probé Manga Studio a recomendación de una compañera de trabajo y quedé encantado. Aquel programa del que yo no había oído hablar tenido todo lo que necesitaba par dibujar cómics, desde los bocetos hasta el color y los textos, y por un precio absolutamente asequible me hice con él.

Para poner a prueba mis habilidades digitales, mi primer proyecto ha sido el número 5 de Huérfanos (con guión de Enric Pujadas), una serie que desde su primer número en 2001 ha sido testigo de mi evolución y progreso como artista, así que era justo que fuera la primera en experimentar mis progresos dibujando directamente sobre el lienzo virtual. O al menos, entintando. El lápiz de Huérfanos 5 aún está realizado de forma tradicional, escaneado e importado en Manga Studio, y a partir de ahí uso el software para hacer la magia.

El resultado ha sido espectacular. Aunque me llevó algo de tiempo tener con la tableta la misma soltura que con el lápiz, entintar en Manga Studio es una absoluta delicia, y cuanto más lo uso más provecho saco a las herramientas disponibles, y mejores son los resultados. Solo tenéis que echar un vistazo a las páginas acabadas de Huérfanos para poder comprobarlo. Y en este video para ver el proceso completo de entintar y rotular una página.


Huérfanos 5 Página 19 - Entintado digital en Manga Studio

Como aún estoy experimentando, en este número todavía no he usado algunas de las herramientas más avanzadas del programa, como las reglas de perspectiva, los modelos de referencia, las tramas y efectos, ni desde luego las herramientas de color. He intentado en la medida de lo posible mantener el carácter fresco, y un poco "sucio" que Huérfanos ha tenido hasta ahora, y gracias a la tecnología, nunca mis personajes habían tenido más vida. Y sinceramente, creo que la historia de este número 5 se merecía lo mejor de mi arte. Pero ya habrá tiempo de hablar de ello.

Una vez has probado la fruta prohibida de la realización digital, ya no tiene mucho sentido mancharse los dedos. Sigo disfrutando de hacer unos bocetos a lápiz de vez en cuando, para que mis dedos no olviden el tacto del papel, pero me temo que tras aquel paso adelante, que pospuse durante tantos años, ahora ya no hay vuelta atrás. La ilustración digital ha llegado para quedarse, y todo son ventajas para adoptarlas. Es cierto que ahora paso la mayor parte de mi día delante de una pantalla, por trabajo o por amor al arte, y también es cierto que de esta manera no tendré originales para vender cuando mi nombre se cotice.
Pero lo más importante es que gracias a esta transición ahora puedo realizar más y mejor arte, que es en definitiva para lo que ponerme a dibujar cómics para empezar: contar historias, crear ilusiones creíbles, y dar vida a mis personajes. Y todo eso, sin tener que mancharse los dedos. Win, win, win.


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When I started drawing comics at the tender age of eight, the only way was using pencils and ink. Adding effects like frames, gradients, blurring or collages required craftsmanship, cuts and craft, and even ink corrections were made with an uncomfortable white liquid leaving the page full of thumbtacks. It was handmade and rudimentary, but in those days we didn't know anything else and I liked getting stained on my fingers. So much so that I did it for the next 30 years, during which I drew in pencil and ink, over 500 pages in total between comics, illustrations, posters, birthday cards and others. I went to the pen nib, hence the brush, and with each new comic I was exploring the new possibilities that each new material opened up.

While developing these skills, in my secret life I studied telematics and then I started working as a software developer. In total, I spent no less than 40 hours a week in front of a computer screen, and with the advent of internet and broadband, add to that the time spent browsing, playing and other online activities. It is not surprising therefore that when it started a buzz about comics made, partially or entirely, on a computer, I resisted the transition. I already spent too many hours of my life glued to a screen, and comics for me was an escape, a much needed way to relax and disconnect from those machines. So I kept drawing comics traditionally during the following years. Including, of course, my graphic novel.

The problem with "A pool ..." was that it was a very ambitious project, which included effects and compositions too complicated to be performed by hand. So I said "what the hell, it's just a few assemblies, it's no big deal to do it on photoshop". The problem was, in addition to huge, this comic was, graphically speaking, quite dirty. And I do not mean sex scenes, but dark and full of style lines that did not match too well with digital finish. So I decided to "clean up" all pages of the comic in Photoshop as well as applying the effects he wanted, which led me to discover how difficult it is to use photoshop to draw using the mouse, and then to buy my first graphics tablet .

The result was spectacular, but also exhausting. Each of the 186 pages of that tome is basically drawn three times: pencil, ink and digital, because what should've been just "cleaning up" could not be done with just a filter and some strokes, but required fully reviewing each line and each spot.
Though the experience was exhausting, I was determined to take the natural next step in my career, which was adopting, even partially, the digital methodology. After a short introductory workshop to digital illustration in Photoshop in Joso School, I tried Manga Studio thanks to recommendation by  a colleague, and was thrilled. This one program that I had never heard of had everything I neededto draw comics, from sketches to color and text, and I got it at an absolutely affordable price.

To test my digital skills, my first project was the 5th issue of Orphans (written by Enric Pujadas), a series that since its first issue in 2001 has witnessed my evolution and progress as an artist, so it was only fair it also was the first to experience my progress by drawing directly on the virtual canvas. Or at least, inking. The pencils in Orphans #5 are still made the traditional way, scanned and imported into Manga Studio, and from there on, I use the software to do the magic.
The result has been spectacular. Though it took me some time with the tablet to have the same ease that with a pencil, inking in Manga Studio is an absolute delight, and the more I use, the more I take advantage of the tools available, and the better the results. You only have to look at the finished pages of Oprhans to check.

As I'm still experimenting, in this issue I have not used some of the most advanced tools of the program, such as perspective rules, reference models, frames and effects, nor obviously the color tools. I have tried as far as possible to keep the fresh, a bit "dirty" style Orphans has had so far, and thanks to technology, my characters never felt more alive before. And honestly, I think the story of issue 5 deserved the best of my art. But there will be time to talk about it.
Once you've tasted the forbidden fruit of digital creation, it makes little sense to stain your fingers ever again. I still enjoy doing pencil sketches occasionally, so my fingers do not forget the feel of the paper, but I fear that after this step, which I postponed for so many years, there is no turning back. Digital illustration is here to stay, and it's all advantages to embrace it. It's true that now I spend most of my day in front of a screen, for work or for art's sake, and it's also true that in this way I will not have any originals to sell when my name is quoted.

But the most important is, thanks to this transition I can now create more and better art, which is ultimately why I draw comics to begin with: to tell stories, to create believable illusions, and breath life into my characters. And all that, without having to stain my fingers. Win / win / win.

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